Luis Alfonso Guadarrama Rico
¿Por qué el Estado de México tiene el reto más importante en prevención del embarazo en adolescentes? Sin duda, porque se trata de la entidad más poblada del país y consecuentemente, al concentrar el mayor porcentaje de niñas-adolescentes que frisan entre los 10 y 19 años de edad, tendría que ser la entidad que aportara más recursos públicos para atender esta necesidad social, en materia de salud sexual y reproductiva. Aunque encara este reto mayúsculo, parece que no ha invertido en recursos económicos, humanos ni en desarrollo tecnológico.
La entidad mexiquense tendría que ser ejemplo en materia de prevención del embarazo a temprana edad, así como en atención integral a las madres adolescentes y a sus descendientes. Esta política pública, al menos desde 2015, rebosa de modificaciones constitucionales, de leyes, compromisos nacionales e internacionales, reglamentos, normas oficiales, protocolos, rutas, estrategias y de procedimientos tales que, si uno se detiene a revisarlos, tendríamos que haber superado –desde hace mucho—a países como Dinamarca, Brasil, Chile, Uruguay o Argentina. Sin embargo, no es así. ¿Por qué?
Vea usted la siguiente imagen, pues muestra que desde que se puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) estos 21 municipios reportaron acumulativamente el mayor número de adolescentes que fueron convertidas en madres a temprana edad.

Tal parece que los diagnósticos solamente han servido para reconocer la problemática, una especie de Mea culpa, pero hasta ahí. Como si el sonrojo fuese suficiente mérito para no hacer gran cosa al respecto, salvo reconocer la deficiencia, el problema o el error.
En menos de esta quinta parte de los 125 municipios se ha concentrado el 60 por ciento de las madres adolescentes que radican en la entidad. Por ende, seis de cada diez pesos invertidos en prevención y en atención a estas madres núbiles tendrían que haberse aplicado en esta poco más de una veintena de gobiernos municipales.
¿Cómo han reaccionado las actuales autoridades municipales? ¿Han invertido suficientemente en este rubro? ¿Han destinado fondos públicos y recursos humanos, a través de sus respectivos Grupos Municipales para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GUMPEA), para reducir el volumen de esta tendencia? Hasta ahora, ninguna autoridad municipal estatal ni federal ha expresado algo claro al respecto. Por cierto, tampoco se ha manifestado el Poder Legislativo local, desde la voz del coordinador de la Jucopo.
Es posible estimar que, en estos municipios de alta prioridad en el tema, al menos 68 adolescentes diariamente estaban enfrentando su primer o segundo parto. Una edad y etapa de su desarrollo en la que simple y llanamente no estaban listas para encarar esas responsabilidades en su existencia. Entre los 21 municipios, once de ellos han estado tipificados como demarcaciones sociopolíticas con Alerta de Violencia de Género (AVG). Ver el mismo mapa.
Además de esos 11 municipios, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, Chimalhuacán, Chalco y Valle de Chalco, cargan con el penoso estigma de tener una doble Alerta de Violencia de Género. En el mapa, están marcados con asterisco. Las cifras más detalladas que se reportan en otro estudio indican que en municipios como: Toluca, Valle de Chalco, Cuautitlán Izcalli, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Chalco, Atizapán de Zaragoza, Tlalnepantla, Chicoloapan, Chimalhuacán, Nicolás Romero, La Paz, Tecámac y Tultitlán ni siquiera han logrado erradicar los dolorosos casos de niñas-madres de 10 y 11 años. Algo anda muy mal al respecto.
Consecuentemente, mi hipótesis como investigador es sencilla: la distribución territorial del embarazo adolescente no es aleatoria. Presenta patrones de concentración que no pueden enfrentarse mediante respuestas homogéneas, porque su distribución territorial es profundamente desigual.
Estas demarcaciones geopolíticas, al margen de su cromática partidista, junto con las restantes, enfrentan amplios desafíos para cumplir con la meta estipulada en la Agenda 2030, consistente en erradicar todos los casos de niñas-madres de 10 a 14 años. Un asunto que mucho tiene que ver con delitos como: violación sexual, estupro, incesto y el reiterado abuso sexual. Nada más hay que traer a colación el libro de Lidia Cacho, titulado: Los demonios del Edén.
Sería muy interesante que, en los siguientes informes de labores, que se rendirán en el próximo mes de diciembre de este año, emanados de estos gobiernos, todos, pero al menos los 21 municipios con alto volumen en demanda de prevención de embarazo a temprana edad informaran a la ciudadanía cómo han avanzado, al menos en lo que va de su trienio. La lista de municipios está puesta. Habrá que ver quién muestra “sensibilidad” ante esta problemática social.
Algo tendrá que informar desde la Secretaría General de Gobierno, a cargo de su titular, Horacio Duarte Olivares, en tanto de él ha dependido el Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GEPEA), quien dispone de una coordinación bicéfala, a cargo de la titular del Consejo Estatal de Población y de la Secretaría de las Mujeres.
Esos tres indicadores (fecundidad en adolescentes, alerta de violencia de género y doble alerta) dejan traslucir que, a nivel estructural, institucional y microsocial ha estado sucediendo algo que las autoridades están siendo rebasadas o que no están actuando como se espera.
Antes de que tal destino nos alcance, esperemos que cuando ocupe su cargo la titular de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno federal, por fin llamen a cuentas al GEPEA de la entidad mexiquense para que le recuerden que en esta materia el gobierno tiene la vara más alta y que es tiempo de actuar.
La maestra Delfina Gómez Álvarez, gobernadora de la entidad, conocedora del ámbito educativo durante su dilatada trayectoria en ese campo laboral, también está llamada a entregarle buenas cuentas a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, puesto que si algo le ha mostrado es su absoluta confianza, acreditada en apoyo político y económico.
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Columnista: Luis Alfonso Guadarrama R |
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