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El espejismo de las cifras: Menos embarazos en adolescentes, las mismas desigualdades

La libélula posee una capacidad visual extraordinaria: puede observar simultáneamente múltiples ángulos del entorno y permanecer suspendida en un mismo punto mientras examina aquello que ocurre a su alrededor. En honor a ese maravilloso organismo volador, este espacio de colaboración quincenal llevará ese nombre: porque ciertos fenómenos sociales exigen ser observados más allá de las versiones oficiales, los lugares comunes y las cifras aisladas.

A diez años de la ENAPEA, México parece acercarse a una de sus metas en materia de fecundidad adolescente. Sin embargo, detrás de los indicadores favorables persisten desigualdades territoriales, violencia sexual y profundas debilidades institucionales.

A inicios de 2015, México puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embrazo en Adolescentes, conocida desde entonces mediante el acrónimo ENAPEA. El Estado mexicano se comprometió a que en el año 2030 la Tasa Específica de Fecundidad en Adolescentes de 15 a 19 (TEFA:15-19), disminuiría a la mitad. Además, como segunda meta, que para ese mismo año se habrán erradicado los casos de niñas-madres de 10 a 14 años. (1)

Si bien faltan casi cuatro años y medio para que la Agenda 2030 pase a examen en los 193 Estados miembro que la firmaron, así como la consecuente valoración de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en el caso de México es conviene tomarles ahora el pulso a ambas metas, antes de que sea demasiado tarde para que este mestizo e inseguro país sea sorprendido.

 

(1) Referencias

 Gobierno de la República (2015). Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes. https://cutt.ly/3rEselFy



Primera fotografía instantánea

A finales del 2015, México reportaba una tasa específica de fecundidad en adolescentes de 15 a 19 (TEFA:15-19) de 71.4 casos por cada mil chicas adolescentes. En este grupo etario tiende a concentrarse 97% de los casos de adolescentes madres. Entre los países de la OCDE, en 2014 ocupábamos el deshonroso primer lugar al tener la cifra más alta. En otras palabras, la nación estaba muy cerca de la tendencia mostrada por pueblos como Honduras, Belize o Panamá. Por si fuese poco. Brasil o Colombia tenían mejores indicadores al notificar tasas de 68 y 67, respectivamente. (2)

Téngase en cuenta que Brasil ha tenido una población considerablemente mayor que México. Debe señalarse que, al interior del territorio, entidades como Coahuila 95.5 o Tabasco 88.3 (3) registraban tasas de fecundidad adolescente comparables con países centroamericanos, caribeños e incluso africanos caracterizados por altos niveles de desigualdad estructural. La paradoja era incómoda: México pertenecía y sigue siendo parte de la OCDE, pero algunos de sus territorios mostraban indicadores reproductivos más cercanos al mundo con economías precarias o emergentes.

La entidad mejor colocada, por su baja TEFA:15-19 fue la Ciudad de México, pues notificó 56.5. Dicha posición, al menos en parte, se explica porque la capital del país fue pionera en el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), desde el 24 de abril de 2007. El Estado de México se había colocado en la posición número 18 dentro del tablero nacional, al notificar una tasa de 70.3 casos por cada mil adolescentes. (4)

La segunda meta en la Agenda 2030 ha sido por demás delicada. Se trata de aquella que propone erradicar los penosos casos de niñas que, con apenas entre 10 y 14 años, tienen que enfrentar un parto. Han sido vulneradas (incluso desde que tenían entre tres o cuatro años) con violencia sexual, abuso, estupro, violación sexual; muchas de ellas a través de relaciones incestuosas. Además de haberles impuesto relaciones sexuales prematuras, la gestación y la maternidad, dichos casos tienden a ser silenciados desde los tres niveles de Gobierno (federal, estatales y municipales), así como dentro del sacro espacio de algunas familias mexicanas.(5)


  (2) The World Bank. (2015). World Development Indicators: Adolescent fertility rate (births per 1,000 women ages 15–19) (SP.ADO.TFRT). https://data.worldbank.org/indicator/SP.ADO.TFRT

(3) Secretaría de Salud (2015). Nacimientos por año. Dirección de Información en Salud/Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC). https://cutt.ly/NrEsZLmA

(4) Secretaría de Salud (2015). Nacimientos por año. Dirección de Información en Salud/Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC). https://cutt.ly/NrEsZLmA

(5) Guadarrama-Rico, Luis Alfonso. (2024). Vulnerabilidades en cascada en niñas-madres de 10 a 14 años en México: Un análisis desde la estructura de oportunidades. En H. Aznar, S. 


Al ponerse en marcha la ENAPEA, al cierre del 2015, se habían acumulado 12,183 casos de niñas-madres que habían parido a tan temprana edad. Para entonces, el país reportaba 33 niñas que diariamente habían dado a luz, tras haber tenido que encarar un embarazo incomprensible para la mayoría de ellas, tras reiterados episodios de violencia sexual. ¿Dónde ha permanecido el Estado mexicano?

La siguiente tabla muestra que 12 de las 32 entidades concentraron las dos terceras partes de estos tristísimos e impunes casos. Detrás de esos datos se esconden prácticas como el matrimonio o la unión forzada; el ocultamiento y la complicidad tanto de las familias involucradas como de las autoridades gubernamentales; así como el intercambio de niñas a cambio de dinero, exiguas dotes, parcelas o campos de cultivo para los progenitores de la víctima. Ver tabla 1.

Puede decirse que en casos como el Estado de México la entidad ha sido “condenada” a ocupar el primer sitio o bien a permanecer en los escalones iniciales de casi cualquier asunto o tópico, pues se trata de la demarcación geopolítica más poblada del país. Es cierto. Aunque si vamos a la TEFA:10 a14, entidades como Ciudad de México y Querétaro habían registrado tasas más bajas en este lastimoso grupo etario, con valores de: 1.37 y 1.27, contra 1.54 de la entidad mexiquense. Dicho sea de paso, mientras se tenía un gobierno priista que, apoyado desde la presidencia de la República con Enrique Peña Nieto (EPN) al mando, penosamente la entidad también se colocaba encima de casi todas las entidades.

Femenía & J. C. Suárez-Villegas (Eds.), Comunicación social y vulnerabilidad. Aportes internacionales (pp. 323–341). Tirant lo Blanch


La ENAPEA resistió el cambio de régimen

Después de más de una década de esfuerzos desplegados por la ENAPEA a lo largo y ancho del país, es conveniente plantear las siguientes interrogantes ¿Qué ha sucedido desde entonces? ¿Hemos avanzado como país y como entidad? ¿Dónde hemos progresado, en qué aspectos no y por qué? ¿El Estado mexicano alcanzará las dos metas comprometidas en la Agenda 2030? ¿Qué esfuerzo necesita desplegar el país y entidades como el Estado de México para contribuir al logro de esas metas? Trataré de ser breve porque no quiero hacer bostezar al lector.

Debe reconocerse que, aunque hubo cambio de régimen, el Gobierno federal mantuvo la ENAPEA. Tanto el régimen priista como la autodenominada “cuarta transformación” solicitaron una evaluación externa para saber cuáles habían sido los aciertos, errores, omisiones y “áreas de oportunidad” que tenía la ENAPEA.

Es importante comentar que tanto una (6)  como otra (7)  evaluación externas (8) coincidieron en que la ENAPEA –a través del Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA), tenía una estructura burocrática obesa; poco eficiente; que los gobiernos estatales no aportaban recursos públicos a esta problemática de salud sexual y reproductiva y, sobre todo, que tanto las entidades como los más de 2,400 municipios, no destinaban recursos económicos ni humanos que estuviesen dedicados a atender esta labor urgente en cada localidad y entidad. El personal y, en general, los equipos de trabajo que “tienen a su cargo” la prevención del embarazo en adolescentes realizan otra serie de actividades cuyas dimensiones y urgencias tienden a eclipsar o de plano a postergar cotidianamente la atención a esta política de salud pública. Puestas, así las cosas, en las siguientes líneas podemos revisar someramente qué ha sucedido con dicha estrategia.

En materia de fecundidad en adolescentes, las cifras más recientes y actualizadas datan del año 2024. ¿Por qué no podemos saber cómo vamos en 2025 o en lo que va del 2026? Se debe a que en esta era de la ratificación, de la disposición de recursos que ofrece la nube y del acceso a las herramientas de la Inteligencia Artificial (IA), no hay recursos económicos ni humanos para aprovechar esta cuarta revolución tecnológica. Si las cosas mantienen este rumbo, la austeridad nos llevará a la precariedad informativa.

En este 2026, para conocer las cifras correspondientes al 2025 sobre los nacimientos en México, en cada entidad, municipio y localidad, tendremos que esperar a que llegue el final del mes de septiembre de este año, para que el SINAC consolide sus datos, hasta llevarnos a ver cuántas personas nacieron y dónde. Este problema se podría arreglar en poco tiempo, pero no existe la voluntad política para encarar este rezago. Los intereses están en otro campo. Ahora sí, vamos a las cifras actuales.


  (6) González, Mariana y Ramos, Silvina (2020). Evaluación de la ENAPEA. Informe final de sistematización de la metodología de trabajo, los hallazgos y las recomendaciones de la consultoría. EUROsociAL+. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/600726/INFORME_FINAL_EVAL_ENAPEA_14_13_2020.pdf

  (7) Arvizu, Vanessa; del Cid, Jeraldine; Flamand, Laura y Olmeda, Juan. (2022a). Embarazo temprano en México: un análisis de la implementación descentralizada de la ENAPEA. El Colegio de México. https://desigualdades.colmex.mx/embarazo/embarazo-temprano-mexico-analisis-enapea.pdf



Segunda fotografía instantánea

En el ámbito nacional, la tasa de fecundidad en adolescentes de 15 a 19 (TEFA:15-19), tras una década de esfuerzos --pues son cifras de 2024--, fue de 38.3 casos por cada mil adolescentes. Es decir, el descenso promedio anual de esta tasa de fecundidad fue de 3.3 casos en este grupo etario.

Además, el número casos de adolescentes madres que transitaban por este rango etario también se redujo, al pasar de 404,271 en 2015 a 213,412 en 2024. Indicadores que llevan a sostener que la fecundidad en las adolescentes disminuyó significativamente durante la década. En promedio la reducción anual absoluta fue de 19,085 casos a la baja. Tanto el volumen de casos como la intensidad del riesgo de ser madre a temprana edad –medido por la tasa específica— disminuyó. Esto se tendría que saber más a menudo. Con frecuencia se escuchan comentarios acerca de que “en México el embarazo en adolescentes va en aumento”. Nada más alejado de la realidad.

Sin embargo, lo que sí ha ocurrido en el país es que este avance ha sido desigual en cada una de las 32 entidades que constituyen el territorio nacional. Por ejemplo, Baja California, Ciudad de México, Hidalgo, Coahuila y Yucatán lograron disminuir significativamente el riesgo de que estas chicas adolescentes se enfrentaran a un embarazo a temprana edad. Véase en la tabla 2, la reducción que lograron a partir de sus propias tasas de fecundidad durante el periodo 2015-2024.

En cambio, las entidades con menor avance lo reportaron: Chiapas, Guerrero, Guanajuato, Michoacán y Oaxaca. La entidad mexiquense se quedó en posición 13 dentro de la tabla nacional, sin grandes progresos. Es una pena. Aunque el Estado de México bien podría haber ocupado un sitio destacado, parece que continúa renunciado a ello por el simple hecho de no querer aprovechar los avances de los que ya se disponen. Es decir, por seguir operando con reuniones, acuerdos de corte voluntarista, sin presupuesto, carente de personal suficiente y sin herramientas nutridas por la IA.

Si la tendencia nacional continúa, antes de que llegue 2030 el país alcanzará la meta comprometida en la Agenda 2030, por lo que toca a este grupo etario. Es decir, en tanto la meta anotada en dicha agenda ha sido de 35.7 (la mitad de la registrada en 2015), antes del 2028 se habrá logrado. Eso está bien, pero no debe dejarse de lado que el problema continuará y que quizá México prevalecerá ocupando ese lastimoso primer lugar entre los países de la OCDE.

¿Qué ha sucedido con los casos de niñas-madres de 10 a 14 años de edad? En este grupo el asunto tiene grandes desafíos, pero la política pública en los tres órdenes de gobierno está lejos de mostrar avances. Téngase en cuenta que el compromiso para el año 2030, que está cercano, consiste en erradicar estos sensibles casos.

Las entidades que en 2015 reportaban la mayor incidencia eran: Estado de México, Veracruz, Chiapas, Puebla y Michoacán. Como se ha señalado líneas arriba, entonces sumaron 12,183 punzantes casos. Durante la década que aquí se analiza, un total de 98, 213 niñas fueron salvajemente empujadas al embarazo y a encarar una maternidad lejos de sus capacidades y de su endeble madurez. Además de ellas, el impacto físico, psicológico y social sobre sus descendientes se propaga de manera ensombrecida. (9) 

Para el año 2024, con un total de 7,968 casos en el territorio nacional, siguen en los primeros sitios cuatro de las cinco entidades que figuraban hace diez años: Chiapas, Estado de México, Veracruz, Puebla y Jalisco. Ver tabla 3. Durante el último trienio (2022-2024) por fin la entidad mexiquense dejó de ocupar el primer lugar por casos de niñas-madres.

Avances como estos, en los que la entidad mexiquense tras varios años por fin abandonó el primer lugar (siendo el más poblado del país) también debería darse a conocer. No sucede porque existe la mala práctica de no realizar un análisis a escala nacional para saber dónde estamos y por qué ocupamos determinado sitio.

A pesar de la reducción de estos casos, que debería estar a punto de ser erradicada, si es que el “interés superior de la infancia” va más allá del discurso político y de los pseudoconceptos tomados a la ligera, lo cierto es que durante el bienio de la pandemia (2021-2022) se presentó un claro repunte de estos lastimosos casos. Veamos por qué.

En 2019, la nación había notificado una incidencia de 9,846 casos. El siguiente año (2020) el número de niñas-madres había sido de 8,682; una clara, aunque insuficiente disminución. Para 2021 el número de casos subió a 9,096, es decir, 414 niñas más fueron violentamente convertidas en madres a tan temprana edad. Todavía más, en 2022, estos registros ascendieron a 9,141 tristes casos.

Como lo han señalado en diversos estudios, este tipo violencias sexuales habitan dentro del entorno de estas niñas . ¿Dónde está el Estado mexicano? ¿Qué están haciendo las autoridades gubernamentales y los congresos locales para atender y erradicar esta problemática? Aquí en el Estado de México, a cada momento se leen expresiones al interior del Poder Legislativo, sobre todo en boca de legisladoras, en tanto llaman la atención para atender esta problemática, tanto como la prevención del embarazo en adolescentes. Todo para enmarcado es tinta, papel digital y selfis. Lo que falta son acciones, presupuesto y personal capacitado.

En mi siguiente colaboración quincenal dedicaré este espacio para contarles cómo va la situación que presenta el Estado de México en materia de prevención del embarazo en adolescentes y el rezago en que se encuentra.


  (9) González, G. (2019). Secretos de familia. Incesto y violencia sexual en México. Siglo veintiuno.


Columnista:
Luis Alfonso Guadarrama R
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