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Xenofobia y racismo, la otra cara del futbol

Gabriela Landetta 

El fútbol es un poderoso motor de identidad colectiva que genera sentido de pertenencia, pero también abre la puerta a expresiones de racismo, nacionalismo y xenofobia que persisten dentro y fuera de las canchas.

De acuerdo con el Doctor Veremundo Carrillo Reveles, maestro y doctor en Historia por El Colegio de México, la relación del fútbol con la identidad tiene relevancia porque a través de este deporte no sólo se expresan identidades colectivas, sino que también se construyen.

Carrillo Reveles, quien es integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, SNII, expuso lo anterior al participar en el ciclo de conferencias “Más que un juego: Las dimensiones sociales y políticas del fútbol en la historia de América Latina”, con la ponencia “Fútbol y la otredad: racismo, nacionalismo y xenofobia”, organizada por El Colegio Mexiquense.

El investigador recordó que en Europa se vivió una fuerte campaña de repudio al racismo cuando en varios estadios de la liga española aficionados lanzaban plátanos a jugadores de origen africano en forma despectiva. Ante ello surgió la estrategia “Todos somos macacos”, que buscaba visibilizar el rechazo a las expresiones racistas que ensuciaban el fútbol.

Aunque la campaña tuvo buen resultado al evidenciar que el racismo era un tema problemático y sensible, reconoció que no extirpó el problema de fondo, ya que éste sigue permeando, no sólo en los campos de fútbol, sino en la sociedad en general.

Destacó que ese debate se mantuvo como algo ajeno a la realidad mexicana. Dijo que si bien, la Conapred se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el racismo en los estadios y existe una creciente conciencia sobre el fenómeno, la primera reacción de las autoridades futbolísticas mexicanas fue fuminimizar el tema 

Al respecto, Carrillo Reveles refirió que se argumentó que, por el pasado pluriétnico y del mestizaje que tiene el país, el racismo era un problema menor en México. Señaló que esa postura oficial, contrastó con casos como el del árbitro Adalid Maganda, quien denunció haber sido despedido del fútbol profesional tras quejarse de actos racistas en su contra por parte de la afición, jugadores y autoridades.

Maganda inició una campaña mediática entre 2014 y 2015. Narró que el racismo no sólo ocurría dentro del campo, sino también fuera. En una entrevista relató que policías de tránsito lo detuvieron, le dijeron que no era mexicano, lo acusaron de falsificar documentos por ser afrodescendiente y le dieron una paliza. Le pidieron cantar el himno nacional y le preguntaron quién era Miguel Hidalgo. “En mi propio país me siento extranjero”, declaró.

La denuncia del árbitro chocó con la visión propagandística oficial. Mientras la Federación lanzaba campañas contra el grito homofóbico y actos de discriminación, directivos optaron por el silencio y cesaron el contrato del silbante. El entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Decio de María, minimizó el tema al señalar: “México no es un país racista, es un país donde ponemos apodos en el barrio, existen distinciones, hay groserías que cuando se dicen no llevan el fondo de lo que textualmente significan”.

Para Carrillo Reveles, el fútbol no puede entenderse sólo como espectáculo o negocio: es un espacio donde se negocian identidades y se reproducen tensiones sociales profundas. Por eso, visibilizar el racismo y la xenofobia que persisten en las gradas y fuera de ellas no debilita al deporte, sino que obliga a reconocerlo como un reflejo de la sociedad misma y, desde ahí, a transformarlo.

Por otro lado, Jorge Antonio Romero Delgado, director de Estrategia de la Federación Mexicana de Fútbol, declaró recientemente que el balompié es clave para el país. Detalló que el fútbol representa el 0.6 por ciento del PIB nacional y el 54 por ciento del PIB deportivo, es decir, más de la mitad del Producto Interno Bruto deportivo.

En ese contexto, Romero Delgado destacó la importancia de la Liga MX, que recibió un reconocimiento por sus altos niveles de audiencia. Puso como ejemplo a Toluca, una “plaza futbolera exitosa” donde cada partido registra estadio lleno. Subrayó que no sólo hay gran afluencia en los estadios, sino también con los televidentes.

Finalmente, señaló que esos éxitos se trasladan a nivel nacional con una selección mexicana que acaba de conseguir su segundo triunfo en la Copa Mundial. “Nuestra selección nacional nos va a seguir dando grandes satisfacciones. Por lo pronto ya estamos instalados en la segunda ronda y seguiremos avanzando haciendo siempre el máximo esfuerzo”, concluyó.


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Diversidad y Género
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