16/Jun/2024
Portal, Diario del Estado de México

Turismofobia: consecuencia de la actividad turística impuesta

Fecha de publicación:

La “turismofobia” es un término que denomina el miedo a los turistas dentro de un destino, esto se da porque comúnmente la actividad turística es impuesta por parte de empresarios y planes políticos. Es una vertiente que genera bienestar y malestar al mismo tiempo. Ciudades grandes como la Ciudad de México, Barcelona, París o Roma son víctimas de ello, así como espacios de sol y playa, es una constante explotación de recursos tanto culturales y naturales que provocan el desplazamiento masivo de turistas.

Aranxa Albarrán

Por otra parte, se denomina “aterración” a esa nueva combinación entre terror y que no hay tierra. Un legado de la pandemia que divide al mundo entre lo que las agencias de turismo pretenden ofrecer y lo que los habitantes de las ciudades quieren abrir. Así que ¿cuál es la solución? 

La cifra es posiblemente temible. La OMT (Organización Mundial del Turismo) sostiene que la caída será del 80 % y que se tardarán más de tres años en recuperar los porcentajes de la actividad anteriores a la pandemia. Ante tanto desastre, la gente del sector busca innovar, crear, hallar una salida. En ese marco inventan protocolo sobre protocolo, hacen una cantidad interminable de reuniones en Zoom hablando del nuevo marketing, plantean la necesidad de encarar la reingeniería del negocio, analizan la importancia del turismo de proximidad o imaginan cómo serán los formatos de los viajes corporativos o de reuniones y eventos. Otros hacen capacitaciones virtuales sobre los miles de destinos que nos ofrece el mundo para visitar y planifican cuotas y formas de pago anticipado para “asegurarte el viaje de tu vida”. Todo es efervescencia en el segmento del mercado más golpeado por el Covid19.

En este recorrido ya hay gran cantidad de destinos de Europa y América que abrieron fronteras y se pueden apreciar en las redes sociales cómo los empleados de los grandes hoteles elogian la llegada de la primera pareja a disfrutar de sus vacaciones postpandemia. Empero, hasta el momento hay dos cuestiones que nadie parece estar incorporando al análisis. Primero nadie se ha sentado a preguntarle a las poblaciones locales qué piensan de la apertura al turismo y tampoco se han ocupado de indagar en la demanda. Todo remite a la oferta: lo que quieren vender sin pensar en quién querrá comprar y qué.

Algunos hablan del miedo a abrir. Los pequeños lugares cuyos habitantes han hecho un esfuerzo enorme para no tener contagios, hoy se ven frente a la dicotomía de tener que recibir viajeros cuando aún el Covid19 no dejó de generar desastres en muchos lugares del mundo. Holbox, un destino en ascenso, se niega a abrir sus puertas frente a la apertura que inició a principios de mes el gigante Cancún, ubicado a pocos kilómetros del pueblo, ambos del Estado de Quintana Roo, México. Francia abrió con la excepción de París, que recibe tibiamente la nueva fase con temor al rebrote cuando vuelva el frío. Mucho más cerca, los destinos de playa argentinos están con la mira puesta en las vacaciones de invierno, mientras sus habitantes temen al aluvión. La nueva grieta se llama “turismofobia”. Los que quieren reactivar y los que temen al virus. 

El psicólogo Martín Smud explica que “la pandemia está asociada al miedo. Esta tendencia a negarse a recibir turistas de lugares donde hay más enfermos se basa en ese terror frente al cual sólo se pueden contraponer los protocolos. Por otro lado la globalización, que es una característica también del turismo, genera un corte de los cuerpos, confinados a su casa. Y el turismo con su apertura aparece como una idea muy transgresiva del momento que estamos viviendo. El turismo es mover el cuerpo y la gente tiene lo que yo llamo aterración, esa combinación entre terror y que no hay tierra, hay un planeta donde se mueve la información pero no la gente. El cuerpo no se mueve. Y ahí surge la fobia”.

La gran pregunta es qué pasará cuando se abra la cuarentena. Muchos miran incrédulos las fotos de los bosques de Palermo de estos días, donde miles de nuevos y viejos runners se lanzaron a la calle. Otros abren ilusionados sus restaurantes con dos metros de distancia entre mesa y mesa y no logran que ni un comensal se siente a comer. Si algo ha abonado a esta cuarentena es la paciencia. Mientras tanto habrá que manejar los miedos.

Foto: Especial Portal

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