Líder de opinión, el mito ...
Por décadas millones de mexicanos crecimos (bueno, es un decir porque me quedé “chapito”) odiando a los principales “medios tradicionales de comunicación” tipo Televisa y su noticiero nocturno “24 Horas” con el emblemático judío Jacobo Zabludovsky, así como las versiones similares en los estados y los noticieros radiofónicos, pues todos ellos daban solo las versiones oficiales, es decir, eran oficialistas y su labor era más bien desinformar y ocultar ciertos acontecimientos (lo correcto aparentemente sería decir “ocultaban la verdad” pero ésta es subjetiva), sin embargo, con el paso de los años vino un lento despertar de una población cada vez más informada que no evolucionó, ¡revolucionó! Con la llegada del internet, que paulatinamente desplazó a esos medios de siempre, y con la irrupción de las redes sociales, se cambió por completo el escenario, y era tanto el hastío de esa vieja forma de “comunicar” o, mejor dicho, de ese modo de controlar y manipular la información, que las nuevas generaciones optaron por creer en “medios alternativos de comunicación” que no necesariamente son periodistas, los youtuberos o “influencers”, cuando lo cierto es que no todo influencer es periodista, pero sí todo periodista puede ser influencer. En el caso de la izquierda, han surgido una infinidad de espacios pro 4T que se dicen “informadores” pero no lo son, son simples opinadores, que no es lo mismo. Y lo lamentable de toda esta coyuntura es que algunos de estos sujetos tienen más credibilidad que los comunicadores profesionales, un descrédito ganado a pulso en muchos casos. Pero es peor generar “fake news” para que todos los demás youtuberos o tiktokeros lo den por hecho y lo compartan haciéndolo viral. Pero para mi lo más triste es que no sean los influencers quienes recurran a los medios de comunicación para verificar una “información” de “última hora”, casi siempre “impactante”, sino que sean verdaderos periodistas quienes, en un afán de ganar la “primicia” (voy a publicarlo antes de que otros me la ganen, piensan) de una versión recién publicada en las redes sociales, sean los primeros en compartirlas sin verificar antes su veracidad, y no se necesita ser un comunicador experimentado por muchos años de experiencia para saber que la regla de oro del periodismo es la verificación, y cuando esto se omite, se cometen graves errores que pueden costar la chamba en el medio (recordar cuando “informaron” la muerte del ex gobernador Montiel) hasta lo más importante, la credibilidad. Un ejemplo fue el pasado fin de semana con el abatimiento del líder del CJNG que desató una serie de videos e imágenes que supuestamente estaban sucediendo o acababan de ocurrir en Puerto Vallarta con una ciudad prácticamente en llamas, con humaredas por todos lados, aunque algunas de esas supuestas fotografías ni siquiera correspondían al famoso destino turístico del centro del Pacífico mexicano, o la falsa balacera en el aeropuerto o el caso extremo, el de un avión incendiado, todo eso fake news creadas con inteligencia artificial” , y lo más lamentable es que algunos colegas en el Estado de México con años de experiencia y trayectoria también lo compartieron, hecho que, aunado a los rumores como de toma de vehículos en las calles de algunos municipios del Valle de Toluca que nunca ocurrieron, no solo generan o aumentan la psicosis en momentos delicados, que a quien benefician son a los grupos delincuenciales. Definitivamente los influencers, youtuberos, tiktokeros o como quiera Usted denominarlos, no son medios alternativos de comunicación, pero los verdaderos medios de comunicación tampoco pueden sustraerse de la nueva realidad de las redes sociales. Nos leemos la próxima semana ... ... Comentarios y mentadas: godinezalfonso@hotmail.com
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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