Como lo comentamos a mitad de semana en este espacio, uno de los puntos más polémicos de la reforma electoral es el de las odiosas senadurías y diputaciones federales y locales por el principio de representación proporcional, las tristemente célebres “plurinominales”, que han causado repudio ciudadano no tanto porque llegan por esa cómoda vía sin necesidad de hacer campaña sino por que son de manejo patrimonial de los líderes de los partidos políticos, que en el caso de los mini partidos, más que dirigentes lo que tienen son dueños, como Dante Delgado en MC, Alberto Anaya en el PT o el ex “niño verde” en el PVEM, y ahora se ha sumado a ese grupo, por sus características y nuevo tamaño, el PRI de Alejandro Moreno Cárdenas. Todos ellos en varias ocasiones se auto colocan en las famosas listas de candidatos “pluris” y después a sus familiares, a sus más cercanos e incondicionales e incluso a una que otra pareja sentimental extra marital (se tenía que decir y se dijo, decía el clásico hace unos años). Todos recordamos el “soy pluri, a gusto” de la famosa Paloma de Alito, cuando manifestantes le hacían algún reclamo en San Lázaro. Esos plurinominales son el vivo ejemplo de lo que ya no queremos los mexicanos, pues sintetizan lo contrario al espíritu democrático de la “voluntad popular”. Desde hace años surgieron voces que sugirieron desde entonces su desaparición. Otros fueron también, pero “nomas tantito”, es decir, reducir su número, de ahí que hasta el entonces candidato presidencial priísta Enrique Peña asumió el compromiso de eliminar solo a 100 de los 200 diputados federales plurinominales que son actualmente, y obviamente no cumplió. Desde 2018 gobierna Morena y ha logrado mantener la mayoría al “aiga sido como aiga sido” como dijo FeCal tras el fraude del 2006. Todos los partidos distintos a Morena se oponen a eliminar esa figura porque ahora que son minoría, incapaces de ganar distritos o estados por mayoría, quieren mantenerse en el presupuesto por medio de las pluris, de ahí que hasta los aliados de la 4T se oponen porque representa darse un tiro en el pie. La propuesta se presentará por parte del Ejecutivo Federal el próximo martes 24 al ejecutivo, pero lo poco que sabemos es que no se eliminará esa figura, pero ya no serán los amos y señores de los partidos quienes las decidan, sino el electorado, recurriendo a una parte esencial de la ley electoral mexiquense en el que una parte entra por lista previamente registrada por los partidos y por otra parte, entran los que fueron candidatos por el principio de mayoría relativa que perdieron pero aun así tuvieron alta votación. Entra uno y uno, en ese orden, y este modelo mexiquense se aplicaría a nivel nacional, algo que se acerca a premiar a los mejores segundos lugares, y eso sí representa el verdadero principio de la “representación proporcional” porque entrarían en atención a la proporción de votos obtenidos por sus partidos a través de esos candidatos y, por otro lado, se acataría el principio máximo de la democracia que es la “voluntad popular”. Siempre dijimos que la consigna era que todos y cada uno de los legisladores del país se ganara su curul o escaño en las urnas y, de aprobarse esa nueva ley, será una nueva realidad. Nos leemos la próxima semana, raza…
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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