Ahora que mucho se discute el tema de la urgente eliminación de las senadurías y diputaciones locales y federales por el principio de representación proporcional, las tristemente célebres "plurinominales" o simplemente las "pluris" en la que obviamente las derrotadas derechas y los mini partidos rémoras (todas en general) se oponen porque casi todos sus legisladores llegaron por esa vía y no por el voto directo y mayoritario de los electores, el denominado principio de mayoría relativa, surge otro tema que es el de los recursos públicos asignados a los partidos políticos, sin embargo, hay un punto que quiero proponer, y es el que, bajo la lógica de que todo recurso público debe ser fiscalizable (excepto aquellos que señale la ley) los partidos rindan cuentas sobre esos millonarios recursos que reciben a sus propios militantes, pues actualmente hay opacidad y solo le entregan cuentas a la autoridad electoral que se los asigna, recursos que se supone ya vienen "etiquetados" y que van desde el pago de nómina de sus trabajadores administrativos hasta los que se destinan a la difusión y a la capacitación de la militancia, entre otros. Sin embargo, en los hechos se aplican de manera discrecional. Todos recordamos como el operador de las "tranzacciones" del dueño de un partido político presionaba a la dirigente nacional de las mujeres de ese instituto político para simular un millonario curso que nunca se dio pero que se dio por "pagado" y eso obviamente fue a los bolsillos de ese dirigente partidista, el más desprestigiado de todos los políticos del país, de ahí su obseción por reformar a su conveniencia los estatutos para poder perpetuarse en el cargo, pues así podría seguir auto asignándose candidaturas al igual que a familiares y sus más cercanos incondicionales (de ahí la urgencia de quitar las "pluris") y, lo más importante, tener bajo su control absoluto el manejo de esos recursos que vienen del erario, es decir, de los impuestos de todos los mexicanos. La democracia mexicana es de las mas caras del mundo, y eso es gracias al viejo PRI, al de la "dictadura perfecta", pues hacer los comicios más confiables para desterrar los fraudes electorales han tenido un alto costo. Parafraseando al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, tenemos partidos ricos, igual o mayor que los partidos de países del "primer mundo", pero pueblo pobre. En la era de la transparencia y la rendición de cuentas a los ciudadanos, no puede seguir habiendo cabida para el manejo patrimonial y personal de los partidos por parte de sus dirigentes. La cantidad de recursos públicos que les serán asignados a cada partido tanto por parte de los organismos electorales estatales u "oples" así como del INE lo comentaremos en nuestra próxima entrega, es decir, el próximo sábado 14 de febrero. Mientras tanto, feliz fin de semana, raza...
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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