Luego de 31 años de militancia en el PRI donde fui diputado federal plurinominal tras tres intentos anteriores y haber sido delegado y operador electoral en varios estados y municipios del Estado de México, habiendo pasado por la CTM en el Sector Sobrero y por mi querido Frente Juvenil Revolucionario (FJR), años en los que aprendí y tejí una amplia red de amigos y relaciones públicas, decidí renunciar al Partido Revolucionario Institucional en 2021 tras la fallida (y en otras partes, exitosa) alianza con el PAN y, sobre todo, por haberse derechizado, y, por otra parte, por sentir y comprobar que ya no era requerido ni por su dirigente nacional a quien serví por muchos años. Quise mucho al que fue mi partido, pero ese partido ya no me quiso a mi, y como en una relación amorosa, cuando una de las partes ya no quiere, lo mejor y más sano es retirarse. Algunos priístas y panistas lo tomaron con la madurez suficiente para conservar la amistad de muchos años, pero a otros les ganó el fanatismo. Ni modo. Simpaticé con el PVEM porque ahí encontré varios amigos ex compañeros operadores electorales en el PRI, pero nunca me afilié. No fue hasta este 2026 y despues de cinco años sin militar en partido político alguno que decidí afiliarme al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) luego de una amena charla con su presidenta del Comité Ejecutivo Estatal, Luz Ma. Hernández Bermúdez. Pero ¿por qué a Morena? Son muchas las razones que sintetizaré en dos, la personal y la política. En la primera, porque siempre he sido de izquierda por herencia paterna cómo liberal por herencia materna, porque mi padre fue líder sindical, siempre disidente y fundador del PMT del Ingeniero Heberto Castillo Martínez y después conformaron al PMS desde donde se apoyó la candidatura presidencial del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en aquel fraude de 1988 que, tras otros hechos coyunturales, dieron origen al PRD, pero para ese entonces y tras el "quinazo" del 10 de enero de 1989 en Tamaulipas terminamos poco después en el entonces DF y posteriormente en el Estado de México, y luego, por la experiencia sindical, mi papá terminó en la CTM y yo también, solo que los sindicatos nunca fueron mi tema y me fui al FJR, organización donde conocí a quien sería mi compadre y hoy líder nacional priísta. Lo demás ya es historia. En lo político, tiene que ver más con el origen ideológico, pues Morena representa a la izquierda, que hoy ya no es la de la hoz y el martillo de décadas atrás, sino de la lucha por la implementación de políticas públicas de corte social en contra del neoliberalismo, por el nacionalismo por encima de la entrega de la riqueza nacional al extranjero, entre otras banderas, pero, sobre todo, por el no regreso al pasado corrupto y entreguista del pasado, de la era de la "dictadura perfecta" y del país de un solo hombre. Por eso me decidí por Morena. Qué tiene temas pendientes es cierto, pero también es cierto que si no es perfecto, sí es perfectible. Me movió la convicción y no la conveniencia. Y tan tan ... Nos leesmos la próxima semana, raza ...
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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