Riccardo Scrittore
He de decir que el dolor en mí abunda demasiado, quizá en exceso, una sombra me acompaña sigilosa para abatir contra mí en los momentos más idóneos.
Vivo de sombras y dolencias que se supone se han acabado y, sin embargo, aún me alteran sutilmente.
Me miras y te preguntas si tu alma no es capaz siquiera de calmar mis desgracias y temores, arremetiendo contra ti ante la infame duda.
No es tan simple sanar heridas que tú nunca causaste, vives quizá bajo la idea de la comparación que te entremezcla con las jaurías impías de la destrucción, pero no, no eres tú parte de ellas, sino al revés, eres la salvación y consuelo que mi alma condenada a sufrir ha vislumbrado en el altar de esta ensoñación enternecida.
El dolor arremete contra mí, sin tener tú culpa alguna, como la que sufre la violada, cuyo dolor perdura sin que esté presente su abusador, o como el del niño sin futuro, que con toda la fuerza y voluntad del mundo se siente menos por lo rebajado que le han hecho sentir.
No se sanan las heridas que traspasan más allá del corazón.
*Ricardo Munguia Flores, escritor residente de Toluca, estudiante de Lengua y Literatura Hispánicas de la UAEMex, nacido el 12 de noviembre de 2002. Sus textos buscan abarcar las emociones y la psique del individuo desde un ámbito reflexivo.
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Columnista: Colectivo Estudiantil |
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