‘Individualmente, somos una gota… juntas, formamos el océano’
Hypatia de Alejandría
Dijo Sócrates Escolástico: ‘Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hypatia, hija del filósofo Teón, que logró tales conocimientos en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción.
‘Consiguió tal grado de cultura que superó de largo a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien quería pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba.’
Hypatia es considerada una mujer sin contención sexual, amante de Orestes y es precisamente esta conducta desinhibida la que lleva al envidioso y reprimido Cirilo a ordenar su asesinato. Su muerte señaló ‘el fin de una época en que todavía se valoraba a las mujeres por su inteligencia’, y que el cristianismo limitó la libertad de pensamiento e impuso a las mujeres un modelo de conducta ‘basado en la sumisión y desprovisto de placer’.
Incluso, si el crimen sucedió a sus espaldas, Cirilo debe ser considerado responsable en gran medida, ‘pues no hay ninguna duda de que fue uno de los instigadores principales de la campaña de difamación contra Hypatia, fomentando el prejuicio y la animosidad contra la filósofa y suscitando miedo sobre las consecuencias de sus presuntos hechizos de magia negra sobre el prefecto, los fieles de la comunidad cristiana y de hecho, la ciudad en su conjunto’. Independientemente si se considera la muerte de Hypatia un ‘éxito de Cirilo’ se cree que este sí es responsable del asesinato.
Qué extraño. Hypatia nacida en Grecia en 370, convulsionó el mundo de las matemáticas y la astronomía. Será para siempre un ícono de sabiduría. Y debemos conocerla, admirarla, leerla, tratar de entenderla y vivirla. La verdad nos lo merecemos. Así como a todas, toditas las que siguieron después.
Me tocó por suerte, ser la primera Comunicadora Social que tuvo este Estado de México, y estar 4 años en un Gabinete Legal de hombres brillantes, que no dejaron deudas cuando nos fuimos. Solo imagínense ustedes: mujer, divorciada, chilanga y Puma, y sin haber ido a estudiar en London School of Economics, o la Sorbona, o MIT, o a Dartmouth College… sino solo a la UNAM. Cosa difícil. Pero pude.
Luego vino Ana Lilia Herrera, también como Comunicadora Social --entre otros muchos cargos que después tuvo-- y al último, el año ante pasado, Margarita Neyra, ahora la Comunicadora Social del Tribunal Superior de Justicia. Tres mujeres en 35 años que dependimos del gobernador en turno. Las tres maestras y expertas en Comunicación Social. También llegó Sandra América Rodríguez, que estuvo en las dos secretarías más fuertes y poderosas del gobierno: la general de gobierno y finanzas. Otra doctora de excelencia. Ahora está una chica muy joven y que depende de la secretaria general de Gobierno: Nayelli Gómez Castillo. Esta es la primera vez que una Coordinadora General, depende del secretario general de gobierno.
Por supuesto existen cientos de periodistas brillantes, pero muy pocas comunicadoras sociales. Por cierto, que alegría me dio ver el otro día en un discurso muy sentido, en que nos platicó que desde 1989 había periodistas brillantes, pero muy pocas comunicadoras, otra más: Claudia Maldonado, que ha sido la Comunicadora Social de la Secretaría de la Mujer.
Yo solo recordé a mi adorada pionera de las periodistas en Toluca. Ella, con su columna Crinolina, es por mucho, la decana hoy en el Estado de México. Y así es considerada. En esa época, 1950, tenía en jaque a cuantos pasaran agarraditos de la mano, allá por 1950. Gloria Díaz González, que se casó luego con Simón Libien Kaui.
En este bendito Estado de México, siempre, pero siempre recibiremos de frente, con alegría, entusiasmo, inteligencia, trabajo, además con buenos tratos, buenas costumbres y buenas maneras --que las tenemos--, a todas ellas que han escalado, con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, con mucha cautela y algunas, con alto grado de responsabilidad, el grado de periodista. El ser comunicadora social, es distinto. Es otra cosa. Yo soy Comunicadora Social, y ahora columnista política.
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Columnista: Gilda Montaño |
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