Diana Solórzano
Con 35 años de experiencia en la elaboración de papel picado, Sergio Alejandro Hernández, artesano de Metepec, enfrenta los retos de una actividad tradicional que compite con la producción industrial y que, al mismo tiempo, busca adaptarse a las nuevas tendencias de diseño y color.
El artesano explicó que la incorporación de tecnologías como el láser y el suaje ha representado una competencia para quienes realizan estos productos a mano, no solo en el papel picado, sino también en otros sectores artesanales.
“Es más con la introducción de máquinas a México tales como el láser y el suaje que relativamente es una competencia desleal para la artesanía; no solamente para el papel picado, sino para muchas artesanías”.
Afirma que durante la temporada de Día de Muertos, la demanda de papel decorativo aumenta, pero parte de la producción se realiza mediante máquinas que permiten elaborar mayores cantidades en menos tiempo.
Aunque reconoció que los procesos automatizados pueden agilizar el trabajo, destacó que la elaboración artesanal permite cuidar los detalles y personalizar los diseños de acuerdo con las solicitudes de cada cliente. Incluso, señaló que en algunos casos el papel elaborado con láser puede tener un costo superior al de las piezas elaboradas con las manos.
“Sus máquinas tienen que estarlas programando y tienen que estar haciendo pruebas para que no lo rompa o no lo corte o para que al momento de estirar el papel no se modifique”.
Además de la competencia tecnológica, los artesanos deben adaptarse a los cambios en las preferencias de sus clientes. Hernández señaló que este año recibió pedidos en tonos grises, negros y blancos, una combinación que, aseguró, no le habían solicitado en temporadas anteriores.
“Esta vez me sorprende porque pidieron negro, gris y blanco entonces van siguiendo las tendencias a las modas, lo principal es que a veces hay diseños que no le quedan a los tonos oscuros o algunos que no les quedan a los tonos pasteles entonces nosotros tenemos que ponerle esa picardía para que luzca la calavera en los tonos que nos lo soliciten”.
Para elaborar el papel picado, el artesano utiliza cincel y herramientas que le permiten trabajar sobre varias capas de papel. El proceso comienza con el corte de las hojas al tamaño requerido; posteriormente, las fija a un tablón de madera para evitar que se muevan durante el trabajo.
Después coloca un plástico, traza las medidas y realiza el dibujo que servirá como guía para cortar cada figura. El tiempo de elaboración depende de la complejidad del diseño, por lo que las piezas con mayores detalles requieren más trabajo.
Aunque el Día de Muertos representa una de sus temporadas de mayor demanda, Hernández explicó que el papel picado también se utiliza durante el resto del año en celebraciones como cumpleaños, bodas y otras festividades.
De esta manera, el oficio se mantiene vigente mediante la combinación de técnicas tradicionales, diseños personalizados y la adaptación a las preferencias de quienes buscan decorar sus celebraciones con piezas artesanales.
(Foto: Diana Solórzano)
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