Gabriela Landetta
“Si hay bosque, hay agua; y si no hay bosque, no hay agua, y para poderlo cuidar necesito también tener una sustentabilidad”, expresó Ana María Cesareo Ruiz, quien es artesana de fibras vegetales desde el 2007.
Originaria de la comunidad de San Mateo Capulhuac, municipio de Otzolotepec, dijo que aprendió la técnica del ocoxal para cuidar el bosque de su comunidad, en donde la tala clandestina es uno de los principales problemas que enfrentan.
Al referirse a los delincuentes que realizan esa actividad ilícita, manifestó: “ellos tienen armas, nosotros no. Y nuestra arma es, como ellos tienen nuestros árboles, nosotros seguimos plantando más árboles para poder seguir conservando nuestro bosque”.
No sabe la cifra exacta de árboles que han sido talados por esas mafias, sólo que ha sido una “infinidad”, situación que dijo, la ponía triste, porque esa gente no tiene conciencia de que sus generaciones también van a sufrir por la falta de agua, derivada de la tala clandestina que realizan.
A pesar de esa situación, Cesareo Ruiz aseguró que en su comunidad no han tenido problemas de escasez de agua, gracias a que sus habitantes se organizaron para hacer represas u captar agua de lluvia “y así no nos ha golpeado mucho la falta de agua”.
Mención que esas acciones las realizaron con el apoyo y la asesoría de la Protectora de Bosques del Estado de México y la Comisión Nacional Forestal, Conafor.
En su caso además, recibió capacitación del Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías del Estado de México, IIFAEM, para aprender la técnica del ocoxal, y ahora ella es la que imparte cursos para que más mujeres tengan una alternativa para generar ingresos.
“Estoy muy feliz porque se han interesado mucho, sobre todo las jóvenes. A veces dicen que nada más nosotros de comunidades indígenas hacemos esto, pero yo me he encontrado la sorpresa de que ahora ingenieras se han puesto a trabajar conmigo, y van haciendo sus exposiciones , y yo estoy muy sorprendida por ello, porque si les gustó mi artesanía”
Actualmente Ana María capacita a cinco grupos de 10 personas. Y desde el 2008 que empezó a enseñar cómo realizar artesanías con fibras naturales, ha enseñado la técnica a mujeres de Ixtlahuaca, Lerma y Ocoyoacac, entre otros municipios, con el apoyo de los comisariados ejidales.
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Categoría: Cultura |
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