Diana Solórzano
Un accidente le cambió la vida hace 23 años, pero no logró alejar a Miguel Ángel Gutiérrez Nava del oficio que aprendió desde niño…Hoy, sin ambos brazos, continúa elaborando piezas de alfeñique junto con su familia, como parte de una tradición que ha pasado por cinco generaciones.
Entre azúcar, moldes y chocolate, Miguel Ángel encuentra una manera de seguir participando en la elaboración de calaveras, borreguitos, puerquitos y otras figuras que dan identidad a la Feria del Alfeñique en Toluca.
No todas las piezas las realiza de la misma manera. Después del accidente tuvo que adaptarse y aprender a hacer nuevamente distintas actividades, apoyándose también en su esposa, sus hijos y otros integrantes de su familia.
“Yo a partir de que me accidenté, acabo de cumplir 23 años de accidentado, perdí los dos brazos, el pie derecho y tres dedos del pie izquierdo. Entonces, es súper complicado. De un día para otro te cambia la vida totalmente.” Indicó
Aún con los cambios que implicó el accidente, Miguel Ángel decidió continuar con la actividad que conocía desde pequeño, pues para él, el alfeñique no comenzó como un trabajo, sino como parte de su infancia.
Fue su padre quien le enseñó a preparar la masa y trabajar las piezas con moldes de barro. Dice, el proceso requiere cuidado con la temperatura y humedad, además de tiempo para que cada figura pueda tomar forma.
“Son de dos a tres días lo que uno se tarda en estar haciendo todo eso. La preparación, pues empezamos desde mayo para hacer cantidades grandes y conservarlo, porque sí, sí cuesta trabajo.”
Para quienes atraviesan una situación que les ha obligado a comenzar de nuevo, Miguel Ángel comparte una reflexión basada en su propia experiencia
“Paciencia, mucha paciencia, tolerancia, y pues apoyarse de las personas que en realidad te apoyan, pues en este caso, yo que es mi esposa y mis hijos, no nos dejan vencer y tratar de salir adelante porque es muy complicada la vida.”
La familia también ha buscado que la tradición se adapte a los nuevos gustos. Con el tiempo comenzaron a elaborar figuras de chocolate y a experimentar con sabores como café capuchino y menta, sin dejar de lado el alfeñique.
Este año, la familia participa nuevamente en la Feria del Alfeñique, esperando a locales y turistas en su puesto identificado con el número 76 en donde ya los esperan con dulces que dicen, son frescos y de calidad.
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Categoría: Sociedad |
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