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Reconstrucción de vidas: Cideco, la colonia de los damnificados por terremoto de 1985 en Lerma

Diana Solórzano

En Cideco, el silencio de las calles guarda una historia que comenzó después del terremoto del 19 de septiembre de 1985. Sus casas de techos inclinados, alineadas a pocos metros del centro de Lerma, fueron construidas para recibir a más de 200 familias damnificadas de la Ciudad de México, donde muchas viviendas y edificios se derrumbaron durante el sismo.

La colonia, cuyo nombre significa Centro de Desarrollo Comunitario, nació para recibir a quienes perdieron sus casas y, en algunos casos, a familiares durante la tragedia. Con el tiempo, sus habitantes comenzaron a llamarla simplemente la colonia de los damnificados.

La mayoría de ellos llegaron a Lerma después del sismo. Provenían de distintas zonas de la Ciudad de México, principalmente de lugares donde las construcciones colapsaron o quedaron inhabitables. Para estas familias, mudarse a Cideco significó comenzar de nuevo lejos de los escombros, aunque sin dejar atrás los recuerdos de aquella mañana.

Hoy, poco más de cuatro décadas después, las fachadas y los caminos de Cideco parecen tranquilos. Pero detrás de cada puerta permanece la memoria de lo ocurrido en la capital del país. 

Yolanda Velazco todavía puede recordar aquella escena. “Mi hermana vivía abajo y dice que ella saliendo le empezaron a caer las piedras porque teníamos unos edificios al lado y se empezaron a desprender. Cuando salimos, estaba todo increíble, mucho humo, muchos edificios que se cayeron; fue muy fea esa experiencia”, narró.

Después del terremoto, las familias tuvieron que recoger lo poco que quedaba de sus vidas y trasladarse a Lerma. La construcción de Cideco les permitió contar con una vivienda, pero también con un espacio donde pudieran reconstruir sus familias y mantener los vínculos con la ciudad de la que provenían.

Leticia llegó con su familia. Para ella, mudarse también fue encontrar un espacio más seguro y tranquilo para criar a sus hijos.

“Nos costaron, nosotros las pagamos, pero por ese fin estamos aquí. Finalmente estamos bien porque, aparte del sismo que sufrimos, el cambio para nuestros hijos es mucho porque es más tranquilo aquí. Sobre todo porque hubo muchas pérdidas de muchas personas, entre ellas familiares de Plácido Domingo”, relató.

Las viviendas de Cideco conservan una arquitectura que las distingue. Sus techos inclinados y su distribución recuerdan el momento en que fueron construidas para alojar a las familias afectadas por el sismo. Cada calle forma parte de la historia de quienes llegaron desde la Ciudad de México después de perder sus casas.

En uno de los espacios de la colonia, un monumento mantiene viva esa memoria. La figura metálica de una mujer con los brazos extendidos, mientras rescata a un bebé entre los escombros, dicen, representa el dolor, la solidaridad y la esperanza que surgieron después del terremoto.

La mayoría de los habitantes llegó desde la Ciudad de México cuando las viviendas fueron terminadas A escasos metros del centro de Lerma, la colonia se convirtió en el nuevo hogar de familias que habían perdido sus viviendas en la capital del país. Sus calles ya no muestran el caos de aquella mañana, pero sus habitantes todavía pueden reconstruirlo con palabras, imágenes y recuerdos.

Cada 19 de septiembre, el pasado vuelve a Cideco. No como una herida abierta, sino como una memoria que se niega a desaparecer.

(Foto: Diana Solórzano)




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Sociedad
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