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Radioaficionados mexicanos: superhéroes sin capa en casos de sismos y huracanes

Cuando la tierra tiembla, cuando los cables se rompen y el internet se cae, voces en el aire dan esperanza: las y los radioaficionados mexicanos. Héroes y heroínas sin capa que nos conectan en momentos de crisis y emergencias.

Jesús Miguel Sarmiento -con el indicativo XE1EW como radio operador- es uno de ellos. Los ha visto transmitir desde una cabina o incluso con una antena improvisada de hilo de cobre para comunicar a familias, medios o gobiernos, y salvar vidas.

Jesús, abogado de 42 años, preside la Federación Mexicana de Radioexperimentadores, una organización con casi un siglo de historia. Fundada en 1932, la Federación, ubicada al sur de la Ciudad de México, cuenta con un acervo técnico que ha sobrevivido a guerras, sismos y revoluciones tecnológicas.

“Todos los equipos que tenemos aquí funcionan. En un caso de emergencia donde se caiga toda la infraestructura, nos pueden salvar. El puente de la radiofrecuencia es lo más resistente a cualquier condición climática adversa. Esto sí sobrevive (a una caída del) internet. La radio no se cae; la radio está en el aire”, explica.

Compromiso, acción y valentía

En casos de emergencia, la Federación se coordina para canalizar los reportes de distintas estaciones del país. La labor de los radioaficionados fue clave tras el devastador terremoto de 1985 en la Ciudad de México. 

En aquel entonces, recuerda Jesús, la comunicación fue un caos total tras la caída de Teléfonos de México y muchas personas en el extranjero querían saber cómo estaban sus familiares. Los radioaficionados operaron transmisores con baterías y radiocomunicadores para conectar al país con el mundo.

“El radioexperimentador es un representante de las ondas hertzianas que está comprometido con el país. Aquella fue una labor de valor, nacionalismo y ayuda humanitaria”, destaca. Por esta contribución, la Federación recibió una medalla y un galardón del Presidente de la República.

En 2023, cuando el huracán Otis sorprendió al estado de Guerrero con vientos de hasta 270 km/h, la conectividad también se vio afectada. “Cero celular, cero internet, cero WhatsApp”, recuerda. Pero los radioaficionados sabían qué hacer: un hilo convertido en antena bastó para transmitir informes sobre inundaciones, caminos cerrados y necesidades urgentes.


 


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Sociedad
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