Martha Romero
Tras denunciar que, cuando María Dolores Ramírez Hernández fue jefa del Laboratorio de Salud Pública del Estado de México (LSPEM) prevalecieron casos de maltrato, acoso laboral y nepotismo, trabajadores externaron su rotundo rechazo al regreso, por tercera ocasión, al frente de este importante espacio del sector salud.
Solicitaron la intervención de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y de la secretaria de Salud, Celina Castañeda de la Lanza, para que atiendan su petición, pues de lo contrario, amenazaron con cerrar de manera parcial el laboratorio estatal este miércoles.
El líder subseccional 19, perteneciente a la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Luis Antonio Ruíz Sánchez, expuso que durante los 20 años que Ramírez Hernández estuvo al frente del laboratorio se registraron muchos despidos injustificados de algunos de sus compañeros, razón por la que la secretaría de Salud tiene demandas.
Añadió que a estas malas prácticas se suma el “secuestro” del área de recursos humanos, pues la funcionaria fomentó el nepotismo al ingresar a laborar a por lo menos siete familiares, y actualmente cuatro de ellos continúan laborando al interior del espacio de salud.
Denunció que, derivado del anuncio del pasado jueves sobre la pretensión de Ramírez Hernández de regresar a este espacio, comenzaron a recabar firmas para dirigir un oficio a la gobernadora y a la secretaria de salud, pero varios de los trabajadores han sido amenazados y amedrentados para no firmar.
Ruíz Sánchez indicó que actualmente son alrededor de 226 personas las que laboran en este espacio, de los que 86 son sindicalizados y 140 están bajo contrato, además de que todos los hospitales, jurisdicciones sanitarias, centros de salud y prácticamente todo el sector salud de la entidad, dependen del Laboratorio de Salud Pública del Estado de México.
Indicó que el personal humano es el factor importante en todas las instituciones y por ello están dando el máximo en cada labor que realizan al interior del laboratorio y en las áreas administrativas, además de que las direcciones van de paso y los trabajadores son quienes se quedan, pero no con problemas, nepotismo o malos manejos.
“No se ganan ese tipo de designaciones directas, hay personas con mayores capacidades que realmente quieren que el Laboratorio Estatal de Salud Pública, que es nuestra casa, que nuestro centro del trabajo, de para más”, concluyó.
(Foto: cortesía)
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