Diana Solórzano
En medio del consumo constante de contenidos y los estímulos que compiten por la atención, detenerse a escuchar se ha vuelto cada vez menos frecuente. Frente a este panorama, músicos mexiquenses buscan acercar a las nuevas generaciones a una cultura de escucha consciente, que permita prestar atención no solo a los sonidos, sino también a lo que estos transmiten.
Con este propósito, la agrupación Congal Tijuana realizó un Laboratorio de Escucha Consciente con jóvenes del Conservatorio de Música del Estado de México, en el Auditorio Laszlo Frater.
Durante la actividad, el vocalista Jared Yacaman explicó conceptos como pulso, tono, melodía, progresión y forma, mientras la banda interpretaba distintas piezas para que los asistentes identificaran estos elementos y registraran sus observaciones.
“Fíjense cuántas veces hemos escuchado música sin realmente estar presentes”, comentó Yacaman, quien recordó que anteriormente era común comprar un disco y escucharlo de principio a fin, una práctica que, consideró, ha cambiado con las plataformas digitales y sus algoritmos de reproducción.
El músico también planteó la diferencia entre oír y escuchar, como parte de un ejercicio para que los presentes prestaran atención a los sonidos y a su propia experiencia al entrar en contacto con una composición.
La dinámica retomó conceptos vinculados con la escucha consciente y la musicoterapia humanista, con el objetivo de explorar cómo una misma pieza musical puede despertar distintas experiencias en cada persona.
El laboratorio combinó música en vivo y ejercicios de análisis para que los jóvenes reflexionaran sobre la manera en que consumen música y la importancia de dedicar tiempo a escucharla con atención
(Foto: Diana Solórzano)
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