Martha Romero
La educación superior enfrenta el reto de superar el modelo gerencialista que durante las últimas cuatro décadas ha privilegiado las métricas de rendimiento y la eficiencia, dejando en segundo plano las necesidades de cuidado de las comunidades universitarias, afirmó la doctora en Antropología Oliva López Sánchez.
Al dictar la conferencia magistral 'De la Universidad Gerencialista a la Universidad Cuidadora: Retos y Propuestas', señaló que las instituciones de educación superior atraviesan un escenario de policrisis marcado por desigualdad social, violencia, migración, deterioro ambiental y, más recientemente, una crisis de cuidados que se hizo evidente durante la pandemia de Covid-19.
Explicó que los cuidados no pueden permanecer fuera de las agendas educativas ni de los planes de desarrollo institucional, ya que involucran el derecho a cuidar, recibir cuidados y al cuidado de sí.
En este sentido, destacó que algunas universidades, entre ellas la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), han impulsado iniciativas encaminadas a construir sistemas de cuidados dentro de las instituciones.
López Sánchez advirtió que existe una contradicción entre el papel que las universidades buscan desempeñar como espacios de transformación social, justicia de género y sostenibilidad, y su funcionamiento interno bajo una lógica gerencialista vinculada con dinámicas del mercado y la racionalidad neoliberal.
Sostuvo que este modelo parte de una visión de las comunidades universitarias como sujetos sin vulnerabilidades ni responsabilidades de cuidado, pese a que estudiantes, docentes y trabajadores tienen necesidades relacionadas con la atención de infancias, personas enfermas, adultas mayores o con discapacidad.
La especialista agregó que esta situación profundiza desigualdades sociales, económicas y afectivas, particularmente entre las mujeres, quienes históricamente han asumido una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
Subrayó que, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres a estas actividades.
Añadió que la desigualdad en los cuidados también influye en el acceso y permanencia en la educación superior, pues alrededor de la mitad de las juventudes mexicanas de entre 18 y 22 años no logra ingresar a este nivel educativo y, detrás de esta exclusión, existen jóvenes que deben asumir responsabilidades de cuidado en sus hogares, especialmente mujeres y personas de sectores rurales y precarizados.
Ante este panorama, consideró necesario “repolitizar” el quehacer de la educación superior y construir una reorganización colectiva que coloque los cuidados como un asunto de justicia social, por lo que planteó superar las respuestas aisladas mediante programas o instancias desarticuladas y vincular las políticas de igualdad, salud mental, prevención de la violencia y cuidados con las agendas educativas, currículas y condiciones laborales.
Destacó que persiste una brecha de género en las instituciones de educación superior pues aunque las mujeres representan 45 por ciento de la planta docente frente a 55 por ciento de hombres, suelen asumir en mayor proporción, acciones relacionadas con igualdad de género y ahora también con los cuidados.
Por ello, llamó a generar un engranaje institucional que involucre a toda la comunidad universitaria y reconozca que el sostenimiento de la vida también hace posible la generación de conocimiento.
(Foto: Especial Portal)
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Categoría: Sociedad |
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