Cuando Alejandro Moreno Cárdenas llegó a la dirigencia nacional del PRI en 2019, el Revolucionario Institucional gobernaba 19 estados y contaba con 6 millones 764 mil 615 militantes, según datos del propio Instituto Nacional Electoral. Alito llegó con altas expectativas al ser el primer dirigente realmente elegido por la militancia, pues, aunque hubo un proceso similar tras perder el PRI por primera vez la Presidencia de la República en 2000, el priísmo todavía gobernando la mayoría de las entidades, eligió entre Roberto Madrazo y Beatriz Paredes la presidencia nacional del partido, pero el proceso interno fue tan desaseado por tantas “mapachadas” que nunca se supo quién ganó y se decidió definir al ganador en una mesa de negociación con los líderes de los sectores y organizaciones del otrora “partidazo”. En 2019, Rafael Alejandro Moreno abandona la gubernatura de Campeche a la mitad del sexenio para buscar la presidencia nacional del PRI y para ello negocia con los 18 gobernadores priístas siendo decisivo el del entonces mandatario mexiquense Alfredo del Mazo quien supuestamente en “el cónclave de Acapulco” había externado su oposición porque de llegar Moreno Cárdenas, buscaría la candidatura presidencial de 2024 pasando por encima de los acuerdos, como es su estilo personal, pues es de todos sabido que no tiene palabra el politiquillo tropical. Vino la pandemia y más o menos se sostuvo, pero no fue hasta 2022 que empezó la debacle de su imagen y prestigio que aún le quedaba tras revelar la Gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, los famosos audio escándalos que lo exhibieron tal y como es: corrupto, misógino y sin palabra, con un estilo vulgar y bravucón. Luego, reformó los estatutos en una asamblea nacional amañada y a puerta cerrada con grupos de choque para poder reelegirse no por uno sino para varios periodos, al más puro estilo de “Varguitas” del film de Luis Estrada “La Ley de Herodes”. Ignoró e hizo a un lado a los liderazgos del partido para hacer de éste su patrimonio unipersonal y auto colocarse como candidato a diputado federal en 2021 y para senador en 2024, ambos cargos por la vía plurinominal. Puso también a sus familiares y a sus más cercanos incondicionales como candidatos y todos perdieron, menos los que iban por la vía de la representación proporcional, “pluris”, pues. Fue en alianza con el PAN y lo que quedaba del PRD por orden e intervención del junior empresario de derecha Claudio X. González y empezó a perder las gubernaturas que tenía. Fiel a su estilo intolerante, porril y violento, no permitió ser cuestionado y empezó a expulsar a toda clase de priístas, desde las bases hasta los de la denominada “clase política”, y vino así la desbandada, que se volvió permanente hasta el día de hoy, y a 7 años de haber asumido la dirigencia, ha perdido cerca de ¡6 millones de militantes! Y en el proceso de verificación de los padrones de militantes de todos los partidos políticos con registro tiene que realizar por ley el INE, resultó que al PRI ya solo le quedan 819 mil 103 militantes , es decir, no llega ni al millón a nivel nacional y tan solo en el Estado de México, Morena tiene más del doble de militancia de la que tiene el tricolor a nivel nacional, y eso nos lo confirmó la presidenta estatal morenista Luz Ma. Hernández Bermúdez. El priismo perdió en tan solo tres años casi la mitad de sus afiliados y está muy por debajo en las encuestas de intención del voto de cara a los comicios de 2027. Ahora se entiende por qué Alito suplica por una gran alianza opositora para 2027 y 2030, pero, pese a que el PAN está “pior” pues no llega ni a 400 mil militantes formales a nivel nacional, prefiere ir solo que ser arrastrado por el desprestigio de Alito y el repudio que genera en todo el país. A ese paso, bajo la pésima dirigencia del campechano, el priísmo se acerca más y más hacia la pérdida de registro ... Nos leemos la próxima semana, raza ... Comentarios y mentadas: godinezalfonso@hotmail.com
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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