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Líder de opinión, el mito ...

De niño solía escuchar en sobremesas familiares (menos en la de mi casa) “lo dijo Jacobo” y los daban por hecho sus dichos del que fuera el “comunicador” más famoso e influyente de México. Ya en mi etapa universitaria escuché una frase que se me quedó grabada: “líderes de opinión” y fue muchas veces tópico en las aulas la entonces Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEM, así como de foros académicos. Pero ¿Qué es exactamente un líder de opinión? Llegué a preguntarme, y la respuesta de los “expertos” era siempre la misma, algo así como alguien que por su experiencia y trayectoria en los medios de comunicación “influye” en la “opinión pública”, frasecita que también se me hizo extraña y pregunté, pero ese es tema para otra colaboración en este espacio. Lo que entendimos los entonces jóvenes rebeldes y contestatarios de los años 90s es que un “líder de opinión” era parte de “el sistema” del viejo PRI, el de “La Dictadura Perfecta”, pues formaba “opinión” en el sentido en que el poder lo deseaba, desinformando y ocultando los hechos tal y como sucedían. Quedó guardada para siempre en la memoria de varias generaciones de mexicanos el “hoy fue un día soleado” que dijo Jacobo Zabludovsky la noche del trágico 2 de octubre de 1968, tras la matanza en la Plaza de las Tres Culturas. Aún no nacía, pero sí me tocaron ver a los comentaristas de la Tv aplaudiendo siempre al PRI y al gobierno priísta y evitando hablar de la oposición, y si lo hacía, era para mal. Eso hizo que muchos odiáramos a Televisa y a los medios, excepto algunos y muy contados. Pero cada vez eran menos lo mexicanos que le creían a Zabludovsky y a los locutores de radio, y llegó así “la era de la alternancia” tras el descarado fraude electoral de 1988 con el que se impuso Carlos Salinas de Gortari y que los “líderes de opinión” insistían en imponérnoslo mientras denostaban al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y al naciente PRD. Y así siguieron, con campañas negras contra Andrés Manuel López Obrador, y más en el fraude de 2006. Con la victoria innegable de Vicente Fox, esos “líderes de opinión” cambiaron de patrón, pero no de actitud. Continuaron así con FeCal y exageraron con el corrupto y vende patrias de Peña Nieto, mientras mantenían su campaña de odio contra AMLO, solo que hubo un pequeño gran detalle que lo revolucionó todo: la era del internet y, con ello, de las redes sociales, que compiten con “los tradicionales medios de comunicación”, aunque no siempre para bien, pero significó el fin de las versiones oficiales como las únicas que prevalecían. Hoy, los “líderes de opinión” en realidad ya no lo son. Somos la generación que nos tocó ver convertirse al “canal de las estrellas” en el canal de desagüe, de la cañería del descrédito y del desprestigio en el que flotan los Lópezdórigas, los Ciroscomesmierdas, los Alatorres, las Chayucenasurestis, las Adelasmichas y, desafortunadamente, las Carmenaristeguis, etc, más la “comentocracia” endiosada de sí misma, todos ellos denominados por Derecho de Picaporte como “la rabiosa jauría mediática y antes perritos falderos del poder presidencial prianista” en turno. Increíble pero cierto: ahora algunos “yutuberos” tienen más credibilidad que la mayoría de los “medios tradicionales de comunicación y, sobre todo, de sus lectores de noticias. Los “líderes de opinión” ya son un mito en una sociedad cada vez más informada en la que el ciudadano con celular en mano se convierte en un reportero instantáneo de las redes que es tomado en muchos casos en la Tv. Está demostrado que esos comunicadores de antaño ya no influyen en la opinión ni mucho menos en la decisión electoral de los mexicanos... ¡Nos leemos la próxima semana, raza! ... Comentarios y mentadas: godinezalfonso@hotmail.com


Columnista:
Alfonso Godínez Mendiola
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