Por sus pésimas declaraciones descubrimos la existencia de tu tipo que hasta ese momento supimos que además es “periodista”, un tal Eduardo Feinmann, primero porque afirmó, sin pruebas, que narcotraficantes mexicanos habían amenazado a la selección de Ecuador para que se dejara perder contra México en este Mundial, y después la propia federación ecuatoriana lo desmintió. Posteriormente, que detesta a los mexicanos con su alma, así lo dijo, agregando que los envidiamos. No podemos evitar ni elegir que el tipo nos odie, pero asegurar que envidiamos a los argentinos, es totalmente exagerado, fuera de lugar, y habría que aclararle al “comunicador” vinculado al mega evasor fiscal y ultra derechista Ricardo Salinas Pliego, que no tenemos ningún inconveniente en reconocer que el futbol argentino es mucho más competitivo que el mexicano, pero de ninguna manera los envidiamos, y si de incomodar y burlarse se trata, entonces habría que decirles que los mexicanos somos, por mucho, superiores a los argentinos en otros deportes como el beisbol, o en disciplinas individuales como el box o el taekwondo, por citar tan solo un par de ejemplos, y no por eso nos burlamos de ellos. Pero, además, este polémico sujeto comentó que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se había referido a él y puso varios ejemplos de los “males” de nuestro país, como tener “un pueblo hambreado”, y qué bueno que lo dijo, porque así no nos guardamos el mejor argumento para dejarlos callados. Y qué quede claro, no es contra el pueblo argentino, sino contra tipos como este. Argentina, como gran parte de América Latina, sufrió las brutales dictaduras miliares que provocaron décadas de terror con la llamada “operación cóndor” que dejó innumerable cantidad de desaparecidos, y México no, aunque sí tuvo sus propios desparecidos gracias a la transformada Dirección Federal de Seguridad, y la denominada “guerra sucia” de los 60s y 70s, con un “partido prácticamente único” como lo llamó Carlos Salinas de Gortari durante el fraude electoral de 1988, con una característica muy sui generis que el finado Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, llamó “la Dictadura Perfecta”, y aun así, de ninguna manera se puede comparar ambos periodos en ambas naciones o regiones. Nos llama “pueblo hambreado”. México, como todo país latinoamericano, también ha atravesado por fuertes crisis económicas, pero hambruna no, ni siquiera en los tiempos de la llamada Revolución Mexicana, en cambio Argentina, que le disputa el liderazgo en América Latina a México junto con Brasil, ha padecido crisis profundas que han llevado a sus ciudadanos a dar “cacerolazos”, a saquear comercios, no por electrodomésticos o artículos de lujo, sino por comida. Aun recordamos las tristes imágenes de 2001, durante el gobierno de Fernando de la Rua y su tristemente célebre “corralito” (congelamiento de cuentas bancarias), que mostró el fracaso del neoliberalismo extremo. No ha sido la única, pero sí la que más recordamos por esos videos que le dieron la vuelta al mundo. Ese sí fue un “pueblo hambreado”, y lo decimos sin menoscabo de nuestros hermanos latinoamericanos, aunque ellos se creen los europeos de América, los que descendieron de los barcos como reiteran con orgullo. Por otra parte, México es el país con mayor migración a los Estados Unidos, pero, contrario a lo que se dice o estereotipa, no todos se van por hambre sino por múltiples motivos, como la aspiración a un mejor nivel de vida, pues no todos se van para trabajar de “braceros”, en cambio, en nuestro país, en los años recientes se ha visto invadido por extranjeros mayoritariamente latinoamericanos, principalmente venezolanos, por razones obvias, haitianos, colombianos y ¡argentinos! Entre muchos otros, como europeos, y a todos los recibimos con los brazos abiertos. Ya se habla de “el sueño mexicano” y no vemos a mexicanos migrando a Argentina para conseguir trabajo, y si a miles de argentinos que vemos trabajar en la CDMX, en Cancún y hasta aquí en Toluca. Incluso dice un mal chiste: “¿cómo llamas a un argentino en la Colonia Roma? - ¡joven! La cuenta, por favor” y no por eso decimos que llegan a nuestro país “hambreados”. Son a esos sudamericanos a quienes menos les conviene romper con los mexicanos en el específico tema del futbol, pues si el balompié mexicano ordenara ya no contratar más a ningún futbolista argentino, se derrumbaría la economía futbolera pampera. Y si, al estilo de Trump, se les cerrara las puertas y persiguiera a los argentinos, sí les afectaría demasiado, y si Argentina nos correspondiera con la misma medida, en nada nos perjudicaría. En cuanto a la economía, podríamos ocupar mucho espacio con distintos comparativos, pero lo dejaremos por hoy solo en la fortaleza de cada moneda. Vayamos con la paridad peso argentino – dólar estadounidense – peso mexicano. En el momento en que redactamos esta colaboración semanal, que es viernes 10 de julio de 2026, un dólar gringo cuesta 1,487.96 pesos argentinos, y por ese mismo dólar norteamericano, los mexicanos pagamos poco más de 17 pesos (nacionales) y para que quede más claro, con un peso mexicano compramos 85.21 pesos argentinos, y eso es una señal más de la economía de ambos países. Así que ¿qué tenemos que envidiarle los mexicanos a los argentinos como dice este tipejo? A diferencia de ellos, nuestra vida no gira solo en torno al futbol ... Nos leemos la próxima semana, raza ... Comentarios y mentadas: godinezalfonso@hotmail.com
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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