La semana pasada pobladores de algunas localidades rurales de Tenango del Valle realizaron bloqueos en accesos a la autopista Tenango - Ixtapan de la Sal en demanda de obras de mejoramiento en los caminos de sus comunidades, situación que se fue extendiendo llegando al extremo de bloquear todos los accesos y salidas en la cabecera municipal el jueves 27 de agosto, paralizando a los habitantes no solo de ese municipio sino de toda la región que es una importante zona estratégica del sur del Valle de Toluca con amplia conectividad. Muchos no pudieron ir a sus trabajos y jóvenes que estudian en Toluca o Metepec faltaron a clases. Eso sin considerar las millonarias pérdidas por la actividad comercial y el traslado de mercancías al sur de la entidad así como los traslados de personas y de mercancías desde Ixtapan, Tenancingo y Tenango hacia la Ciudad de México y viceversa, sin tener que atravesar el área conurbada Toluca - Metepec - Lerma. Los tenancinguenses, tenanguenses e ixtapeños (o cualquiera que sea su gentilicio) estuvieron (estuvimos) literalmente encerrados, y aquí viene uno de los puntos torales de esta colaboración, la desesperación de los ciudadanos ante la impotencia de ver violado su constitucional derecho al libre tránsito y de ver otra flagrante violación a las vías de comunicación, situación que desembocó en intercambio de golpes entre algunos ciudadanos con manifestantes, imagen que circuló en las redes sociales. Y es que ese es un gran riesgo latente, la violencia como producto de la desesperación y la frustración de los ciudadanos al ver violado su ya mencionados derecho transitar libremente y un muy mal entendido derecho de petición y, sobre todo, a la libre manifestación, pero el primero debe realizarse por escrito y entregado a la autoridad mientras el segundo debe realizarse “sin daños a terceros”. Hemos visto como en otras ocasiones, personas rompen el cerco por la fuerza o les avientan el vehículo a los manifestantes, al no sentirse protegidos por las autoridades que de manera demagoga argumentan que no van “a caer en provocaciones” y que no van a “reprimir”, y los profesionales de la protestas y las movilizaciones lo saben. El otro punto importante es que es lamentable que el país la población que entendió que solo tomando las calles impidiendo el libre tránsito y, sobre todo, ahorcar la actividad económica, es como las autoridades los van a voltear a ver y, en una de esas, hasta atender. Es para ellos la manera de “presionar” al gobierno pasando por encima de los derechos de terceros. El riesgo es que sean los propios ciudadanos quienes confronten a los manifestantes, ante la indiferencia gubernamental. Así lo vimos antier cuando el alcalde de Tenango del Valle, Roberto Bautista Arellano, estuvo ausente durante el conflicto y apareció solo en redes sociales hasta en la tarde, agradeciendo a la gobernadora su apoyo y no fue hasta ya muy noche cuando volvió aparecer cuando el Gobierno del Estado ya le había resuelto el conflicto, hecho que le fue muy criticado en las redes sociales y en los medios locales. La reflexión es: ¿tiene que llegar a ese extremo la población o un minúsculo grupo de ciudadanos para que la autoridad los atienda? … Nos leemos la próxima semana, raza … Qué tengan un feliz fin de semana, raza
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Columnista: Alfonso Godínez Mendiola |
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