Diana Solórzano
Las lluvias que se adelantaron este año no solo reverdecieron los bosques del Estado de México, también favorecieron una de las temporadas más provechosas para las luciérnagas, cuya población alcanzó un máximo de 432 mil ejemplares por hectárea en algunas zonas de la entidad.
Rafael Parrilla, director general del Parque Ecoturístico Bosque Esmeralda, explicó que el adelanto de las precipitaciones permitió que los bancos de luciérnagas maduraran antes, al encontrar condiciones favorables para su desarrollo.
“Ha sido una temporada provechosa”, señaló, al destacar que estos insectos requieren condiciones muy específicas para reproducirse y desarrollarse: humedad, bajas temperaturas y poco viento.

El comportamiento registrado este año representa un incremento considerable respecto a temporadas anteriores, cuando se contabilizaban alrededor de 180 mil luciérnagas por hectárea. Ahora, el máximo registrado llegó a 432 mil, lo que refleja las condiciones favorables que ha tenido el bosque.
El fenómeno también ha convertido a los bosques mexiquenses en punto de encuentro para visitantes nacionales y extranjeros que llegan para observar el espectáculo nocturno de las luciérnagas.
Cada noche, cuando disminuye la temperatura y las condiciones son propicias, miles de estos insectos comienzan a iluminar el bosque con sus destellos, en uno de los fenómenos naturales que mayor interés turístico generan durante esta temporada.
El Estado de México, además, destaca por su riqueza biológica, concentra ocho especies de luciérnagas de las 94 que existen en el país, lo que lo coloca como uno de los territorios con mayor diversidad de estos insectos.
Pero expertos explican que, más allá del atractivo turístico, las luciérnagas cumplen una función importante dentro del ecosistema. Estos insectos actúan como controladores biológicos y contribuyen a disminuir algunas poblaciones de plagas, por lo que su presencia también es un indicador de las condiciones ambientales de los bosques.
Sin embargo, su hábitat enfrenta amenazas. La tala ilegal y los incendios forestales deterioran las zonas donde viven y se reproducen, alterando el equilibrio del ecosistema y provocando una disminución en sus poblaciones.
Por ello, la buena temporada registrada este año representa no sólo un atractivo para quienes visitan los bosques mexiquenses, sino también una señal favorable para la conservación de estas especies.
Mientras las lluvias y las condiciones del bosque sigan acompañando su ciclo, las luciérnagas continuarán encendiendo las noches del Estado de México y recordando la importancia de preservar los ecosistemas que hacen posible su existencia.
(Foto: Diana Solórzano / Redes de Avistamiento de Luciérnagas Las Minas)
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Categoría: Medio Ambiente |
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