Martha Romero
El Seminario, San Pablo Autopan, San Cristóbal Huichochitlán y El Cerrillo Vista Hermosa, son las cuatro localidades del municipio de Toluca donde se registran altos índices de violencia de género, de acuerdo con los resultados del proyecto de investigación ‘Cartografías Socioafectivas de la Violencia de Género en Toluca’.
Geovani Cruz Vázquez, fundador de Yestli Consultoría Social, indicó que, hasta marzo de 2026, el Estado de México ocupa el 4º lugar a nivel nacional en el índice de feminicidios; Toluca registra una tasa de incidencia de 0.40 de feminicidios contra 0.12 registrado a nivel estatal, lo que supera la media estatal.
Explicó que el estudio señala una “zona roja urbana” que contempla puentes peatonales como focos de persecución a plena luz del día; paradas de autobús como espacios de vulnerabilidad y acoso, especialmente en rutas alejadas o periféricas; fronteras límites olvidadas por la vigilancia oficial; así como una geografía hostil y abandonada como lotes baldíos, bardas largas y canales de aguas negras, sin alumbrado público que sirven como escondites o tiraderos.
Refirió que, ante la inoperancia estatal, las mujeres han creado sus propios sistemas, entre ellas, las redes de apoyo a través de la coordinación vía GPS en tiempo real para monitoreo constante, defensa personal con el uso estratégico de dispositivos como gas pimienta o réplicas como medida de protección inmediata, además de acción colectiva como alarmas vecinales humanas y organización de traslados grupales seguros.
Detalló que el espectro de la violencia normalizada contempla delitos como la trata de personas, desapariciones, feminicidios, asaltos a mano armada, narcomenudeo, persecución en vía pública, acoso callejero incesante, exhibicionismo y violencia verbal.
Cruz Vázquez indicó que entre los testimonios recabados se encuentran los cuerpos tirados en minas, hombres que hicieron cualquier sugerencia mayormente de tipo sexual y hasta un hombre desnudo en bicicleta masturbándose.
Por ello, hacia una responsabilidad estatal directa, indicó que dentro del estudio proponen un urbanismo feminista al eliminar zonas de silencio y diseñar ciudades basadas en la movilidad del cuidado, además de cero tolerancia institucional con la intervención en el entorno escolar para frenar la normalización temprana de la violencia.
De igual manera, dijo, seguridad estructural al garantizar alumbrado y servicios básicos como una obligación estatal, no un esfuerzo privado, así como el uso de dato para transformar estas narrativas en herramientas de presupuesto y política pública de impacto.
Resaltó que el formato para llevar a cabo dicha investigación fue la entrevista grupal operativa con enfoque cualitativo, entre mujeres de 20 a 35 años, quienes son trabajadoras, estudiantes y madres de familia.
Por último, indicó que este proyecto realizado en conjunto con Encuestadores MX, representa una innovación metodológica que traduce la memoria testimonial y la experiencia subjetiva de las habitantes en evidencia geográfica sólida para la generación de políticas públicas preventivas.
(Foto: Martha Romero)
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Categoría: Diversidad y Género |
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