La ciencia no está desligada de los contextos sociales, políticos e históricos en los que se desarrolla. Bajo esta premisa, Lu Ciccia, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autora del libro La invención de los sexos, analizó cómo ciertas interpretaciones científicas de las diferencias sexuales han contribuido a considerar los estereotipos de género como hechos naturales e inmutables.
En el marco de la Feria Internacional del Libro Estado de México (FILEM) 2026, organizada por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), en colaboración con la Secretaría de Cultura y Turismo del Gobierno estatal, la especialista impartió la conferencia “¿Por qué el sexo como categoría biológica legitima estereotipos de género?”, en el Foro FILEM.
Durante su participación, reflexionó sobre la influencia de la ciencia en la reproducción de ideas que, a lo largo de la historia, han servido para justificar las desigualdades entre hombres y mujeres.
Ciccia compartió que, durante su formación doctoral en neurociencias, trabajó en un laboratorio enfocado en estudiar procesos cognitivos vinculados con diagnósticos psiquiátricos, donde predominaban las investigaciones realizadas con sujetos masculinos. Esta experiencia la llevó a cuestionar la supuesta relación entre ciertas capacidades intelectuales y el cerebro masculino, así como a examinar si la investigación científica reproducía los mismos estereotipos que buscaba explicar.
A partir de este análisis, identificó sesgos metodológicos e interpretativos que, desde su perspectiva, cuestionaban las conclusiones sobre la existencia de dos tipos de cerebro claramente diferenciados. Esto la llevó a orientar su trabajo académico hacia la epistemología feminista y el análisis crítico de los discursos neurocientíficos sobre las diferencias sexuales.
La investigadora sostuvo que las diferencias biológicas no deben interpretarse necesariamente como evidencia de dos naturalezas opuestas, ya que el desarrollo humano también está influido por las experiencias sociales, los hábitos, los aprendizajes y las normas de género presentes a lo largo de la vida.
En este sentido, destacó la importancia de revisar las explicaciones que presentan las diferencias entre hombres y mujeres como características predeterminadas exclusivamente por la anatomía. Estas concepciones, señaló, también pueden influir en ámbitos como la educación, la investigación científica, el trabajo y la distribución de las responsabilidades de cuidado.
Finalmente, Lu Ciccia llamó a examinar críticamente las categorías científicas y los supuestos en los que se sustentan, considerando sus contextos históricos y sociales, con el propósito de identificar cómo determinadas interpretaciones de la biología han contribuido a legitimar las desigualdades de género.
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Categoría: Cultura |
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