Diana Solórzano
En San Cristóbal Huichochitlán, el amarillo y naranja del cempasúchil comienzan a cubrir los panteones desde finales de septiembre, como parte de una tradición otomí vinculada con la festividad de San Miguel Arcángel, que se conmemora este 29 de septiembre.
“San Miguel Arcángel es el ángel que va encaminando a todos los niñitos que están ahora sí que viniéndonos a visitar a partir del 28 al 2 de noviembre, pues el pueblo de San San Cristóbal lo que hace es venir a arreglar los panteones”, indicó Miguel Ángel, quien acudió a dejar flores al panteón
Las familias colocan flores en las tumbas, principalmente de los niños difuntos, y también preparan ofrendas en sus hogares como una forma de mantener presente a quienes ya fallecieron.
“En nuestra casa, lo que hacemos es poner nuestra pequeña ofrenda, lo que es el pescadito, el pan, la fruta, que todo tiene un significado. Por ejemplo, digamos el plátano es como que la cabeza que forma lo que es la ofrenda. Lo que es este la caña, digamos que es como que lo que representa el cuerpo de la ofrenda. La sal es muy necesaria y ellos están esperando su vasito de agua, porque porque vienen caminando también” explicó Miguel Ángel, habitante de San Cristóbal Huichochitlán.
Las familias llegan desde temprano a los panteones para retirar la maleza, limpiar las tumbas, regar la tierra y colocar ramos de cempasúchil. En algunos casos, los pétalos forman senderos hacia las sepulturas de los más pequeños.
Así, mientras se acerca el Día de Muertos, San Cristóbal Huichochitlán mantiene viva una de sus tradiciones otomíes: llenar de flores los espacios donde descansan sus seres queridos y mantener presente su memoria.
(Foto: Diana Solórzano)
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