
Leobardo Hernández
“Para entender el exterior, también tenemos que entendernos nosotros desde los adentros”, es el mensaje de Malisa, autora de la exposición ‘El Juego Devestido’, que permanecerá en el Centro Toluqueño de Escritores durante todo agosto sin costo alguno.
La entrañable exhibición de obras que reúne pintura, libro objeto y diseño textil va más allá de lo estético y estilístico. La autora emplea con maestría estos conceptos para plasmar su idea de revolución, lucha y esperanza.
“Esa era la idea, empezar desde muy adentro e ir cubriendo en capas ese cuerpo hasta ver qué onda con el exterior, o sea con lo político, con lo social. Y también por eso quería terminar con este mensaje no fatalista de que ‘ay, estamos mal’; quería que fuera un mensaje de libertad y también de inspiración en usar las prendas que queramos”, expresó Malisa a Portal Liberación.
En este aspecto, la concepción de la curaduría logra el cometido al iniciar con obras tradicionales; con el paso de la exposición, la mirada se va abriendo a otras formas de expresión artística no menos intensas que trascienden en la experiencia del observador o la observadora a la comunicación con el entorno sociocultural.

Esta narrativa se logra precisamente con el contenido en principio íntimo que va floreciendo hasta llegar al contacto con el mundo inmediato y después con el exterior. Las temáticas son íntimas en primer lugar, sigue lo doméstico y desemboca en lo más universal.
Respecto al uso de prendas en gran parte de la obra, la autora señala que “representa la idea de la concientización al consumo, del fast fashion y darle visibilidad a esta práctica que se llama upcycling (reciclaje) o ‘moda circular’, que es basada en transformar lo que ya tenemos en cosas nuevas, de mejor calidad y sin ‘darle en la madre’ al mundo”.
Una falda, la bandera de Palestina y una tela a modo de cartel con la leyenda “Una costurera vale más que toda la maquinaria del mundo”, en alusión al movimiento de costureras surgido por la esclavitud en talleres clandestinos descubiertos tras el terremoto de 1985 son las obras emblemáticas desde la perspectiva de Malisa.
“Son cosas muy personales, muy íntimas como el lugar donde habito: Toluca, allá, México, y aquí un poco donde habita mi corazón como con mis amistades porque sí es muy haciendo referencia a la lucha por Palestina, pero también a las organizaciones, ¿no? a las personas que se organizan para alzar la voz, y que hace falta este cuidado entre nosotros”.
Malisa es egresada de la licenciatura de Artes Plásticas de la universidad del Estado de México, y originaria de la Ciudad de México, ha formado parte del programa talento Universitario de la UAEMex, ha realizado tres exposiciones en individual y ha ido a Inglaterra, Francia y Canadá para continuar su formación profesional.
Asimismo ha desarrollado el Fanzine como parte de su trabajo de lucha y colabora con el proyecto ‘Para Colorear’, entre muchos otros.
“Mi lucha ahora viene desde el arte, es desde aquí, este es mi espacio. O sea: esta es mi voz. Creo que es como un mensaje de esperanza. Todo tipo de expresión artística es la esperanza de que se puedan hacer cosas nuevas, de que puedes imaginar y crear nuevos mundos: esta sala yo la veo como un mundito mío”.
El Centro Toluqueño de Escritores se ubica en los portales de Toluca, del lado de la Plaza Fray Andrés de Castro, al lado de la Catedral y al lado del templo de la Santa Veracruz.
(Foto: Leobardo Hernández)
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