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Maternidad desde la cárcel, reto máximo para mujeres privadas de la libertad

Gabriela Landetta 

“En las prisiones, el mandato de la maternidad y los cuidados no termina, sino que se ejerce en otras condiciones que llevan a las madres a cuidar con más carencias económicas, más carencias de comunicación, de sociabilidad, de presencialidad, de arraigo y de redes familiares”, destaca la investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, Dulce Rocío Reyes Gutiérrez.

Al referirse a su investigación 'Maternidades y condiciones de cuidado de las mujeres en prisión. Análisis de experiencias en Santiaguito', la doctora en Ciencias Sociales por la UAEMex compartió que las mujeres no eliminan la presión sociocultural de maternar cuando entran a los centros penitenciarios.

“Llevan ese rol, lo arrastran y buscan las condiciones para continuar cumpliendo con él.Las mujeres privadas de su libertad a pesar de esas condiciones de vida, siguen realizando trabajos de cuidado, ya sea directos e indirectos o también de gestión mental’.

En ese contexto, mencionó que en 2024, en el Estado de México había 35 mil 751 personas privadas de su libertad, de las cuales 2 mil 456 eran mujeres, y 74.7 por ciento de ellas tienen hijas o hijos viviendo fuera del centro penitenciario, con una edad promedio de 14.44 años.

Así, a la distancia y privadas de su libertad, destacó que las mujeres también cuidan, envían dinero o buscan la manera de sostener emocionalmente a sus hijas e hijos, a pesar de que muchas veces no cuentan con los recursos para hacer llamadas.

“Cuando las mujeres están en prisión y no tienen esta comunicación, este vínculo, los hijos e hijas también se sienten abandonados, se sienten solos, y la mujer que está en prisión también; y los cuidados no se pueden dar. A veces no hay condiciones, y a veces la familia le retira el apoyo a las mujeres que están en prisión”.

En ese contexto compartió el testimonio de Anahí, nombre ficticio para proteger la identidad de esta persona privada de su libertad, quien expresó: “lamento perderme el crecimiento de mis hijos, el rechazo de ellos y sentirme sola, no poder cuidar a mi hija ya que es mujer y no poderla cuidar de los peligros”.

En cuanto a las maternidades post penitenciarios, que es cuando ya salen las mujeres de prisión, hay otras dificultades y otras condiciones para la reinserción familiar y continuar con los cuidados que fortalezcan el vínculo filial, pero va a depender de cómo fue su maternidad en prisión y la percepción que tienen sus hijas e hijos cuando ella ya sale en libertad.

Para realizar su investigación, la también estudiante de la especialidad de Género, Violencia y Políticas Públicas de la UAEMex realizó trabajo de campo en el Centro de Prevención y Readaptación Social 'Santiaguito', ubicado en Almoloya de Juárez, desde 2023.

“Se lograron realizar en estos acercamientos, cuatro círculos de lectura con 25 mujeres en total; también algunas entrevistas abiertas que fueron siete y talleres temáticos de acompañamiento socioemocional en donde tuvimos 80 mujeres en total” 

Explicó que se tuvo esa diversidad de técnicas por la complejidad del acercamiento a las mujeres, que incluyó lo complicado que resulta ingresar al centro penitenciario: ‘algo que nos ayudó mucho fue el activismo, la combinación de la investigación, de la academia, con el activismo, eso me permitió junto con unas compañeras que me ayudaron con los talleres, a lograr esta información”.

(Foto: Especial Portal)


Categoría:
Artes Escénicas
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