21/May/2024
Portal, Diario del Estado de México

Confesiones de Turista

Fecha de publicación:

Aranxa Solleiro 

Vísperas del 2021 turístico 

Comenzó el año, miles de millones se veían asustados por un invisible mencionado virus el cual atacaba intensamente la República de China, su surgimiento continua siendo un elemento entre signos de interrogación para la ciencia, las creencias y las mentes de cualquier ser humano que puebla la Tierra. 

Sin embargo y lamentablemente, uno de los principales filtros que auspiciaron su propagación, fueron los flujos de viajeros que arribaban y salían de una frontera a otra alrededor del mundo. Su concentración en el país asiático, especialmente en la ciudad de Wuhan, provocó que el sistema turístico siguiera su actividad sin pensar –por obviedad- que los turistas y viajeros chinos son de los principales visitantes en cualquier destino mundial.  

Al menos en el 2019, de acuerdo a datos expuestos por la “China Tourism Academy (CTA)” los turistas chinos realizaron 155 millones de viajes de salida, representando un 3.3% más cada año. No obstante, debido a las medidas por el virus actual, las estadísticas se han visto notablemente cambiadas. 

En el caso de México, apenas el año pasado el Secretario de Turismo Federal, Miguel Torruco, esperaba con base en las cifras obtenidas durante el año, que el número de turistas chinos que visitan México pasaría de 171 mil en 2019 a 214 mil en 2022, significando con ello, un incremento de 25.1%, cuestión que indudablemente será poco alcanzado debido a la situación que se vive. 

Los vuelos, el acceso de una sociedad y otra, provoca la imposible trasmisión no solo del afamado y dañino Covid-19, sino de miles de millones de bacterias y gérmenes por el poco espacio de una persona y otra en viajes en general, ejemplo de ello en los aviones es, la mesa plegable del asiento donde estudios han mostrado que se encuentran alrededor de 2 mil 155 unidades de gérmenes. Si a eso le atribuimos la mala higiene de cada persona y el mal drenaje de aire limpio expulsado a través del aire acondicionado, especialmente las de bajo costo, todo se asimila aún más tormentoso. 

El virus tenía que llegar, sin importar la premura del cierre de fronteras mundiales, la alarmante salida de asiáticos por temor a contagiarse al enterarse de la posible alerta de pandemia en su país, causó un desastre inaudito y además, enfocándonos en nuestro país, los viajes turísticos realizados por mexicanos alrededor del mundo, se concentran especialmente en Estados Unidos y España, según el sitio de vuelos “Skyscanner”, siendo de los primeros países más afectados por el virus.  

El momento llegó, no hubo más que comenzar con el cierre de fronteras, la suspensión de vuelos y el terrible y -siempre- poco deseada claudicación de aerolíneas pequeñas y de bajo costo por la falta de ingresos recibidos. Esto, derivó en magnos daños: cierre de hoteles, cierre de restaurantes, cierre de agencias de viajes, guías de turistas anclados a la incertidumbre, quiebre de cruceros, cientos de turistas varados por noches, días y atardeceres interminables en la marea y por ende, una falta de empleo brutal que acabó no solo con oportunidades de crecimiento profesional, sino con el sustento de familias y seres humanos en su totalidad.  

La academia de estudios turísticos en el mundo, comenzó con las investigaciones que ayudaran a la solución de crisis y al desarrollo de programas y/o estrategias turísticas que pudiesen mejorar a la actividad, se dieron cuenta del mal manejo de un “turismo sustentable” y de su poca atención, se dieron cuenta que entre una situación asfixiante para las cifras económicas, los animales que habitaban en destinos de “overtourism” necesitaban un respiro y una feliz vida navegando por canales venecianos, de leones descansando cómodamente en sitios simulados para la realización de actividades de safari o avistamiento de especies, de un mar sin sargazo en un azul turquesa de Tulum, Playa del Carmen y Cancún y de comunidades explotadas por la imposición de proyectos turísticos que perpetraban sus terrenos, su naturaleza y campos de cultivo.  

Los recién egresados como profesionales en turismo, se pregunta las posibilidades de ser exitosos durante un año de muerte y enfermedad constante, de miedo por todo, especialmente de no poder respirar, empero creo que la respuesta será lo que comúnmente el profesor de Introducción al Turismo señala en las primeras clases: atiende primero lo local, después ya verás por lo de fuera. El turismo demostró –una pandemia más- que es mucho más que solo flujo de dinero y engordamiento de bolsas de capitales. El turismo verdaderamente es humanista y de naturaleza, es representación de una profunda admiración y respeto por lo que nos rodea para tratar a todo como es debido.  

Ojalá el próximo año lo entendamos mejor para seguir sanando a la unión de pueblos.  

Confesiones en: Twitter: @aranx_solleiro, Instagram: @arasolleiro y aranxaas94@gmail.com 

(Foto: Aranxa Solleiro) 

Tags: en Opinión
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