05/Mar/2024
Portal, Diario del Estado de México

Con incierto destino, traslados en Uber y la omisión del riesgo sanitario de usuarios

Fecha de publicación:

En los albores de los bullicios citadinos se difuminaba el pasar de los días. El terror del embotellamiento parecía pronto a extinguirse. Lo celebraban todos los que con desespero gritaban cada tarde a aquel que se atravesaba, sin anunciar su cambio de dirección. 

Aranxa Solleiro 

Cien mil mentadas de madre le daban paso a una docena de cláxones multiplicados por cada seis de diez automóviles del carril izquierdo. Acelerones en plena víspera de la luz roja del semáforo y un sinnúmero de lamentables choques o atropellamientos de los que se dibujan tres veces una cruz en la frente para alcanzar un buen día por fin. 

Todo era un escenario con tendencia a desaparecer, después de lo anunciado en nuestro mundo a contrario sensu “el confinamiento dará inicio el 23 de marzo”, los citadinos se encapsularon en un apabullante temor. El imaginario proyectaba a un virus asesino de 1.65 metros o tal vez de mayor estatura que con solo rozar el viento las mejillas y el cabello, podría ser capaz de convertir a cualquiera en cenizas.  

Se agradecía el pensamiento y se aplaudía incluso por países vecinos, el acontecimiento envidiable de “no salir de casa” a priori a un desastre. Sin embargo, los que están inscritos como fervientes al caos vial y entiéndase en razones de –necesidad-, comenzaban a apretarse los dedos de las manos porque pronosticaban una sequía de servicios.  

Marzo 18, 2020 

“Fíjese que ya empiezo a notar menos gente, desde que las clases se suspendieron esta semana, ya no hay tanto movimiento. Por las mañanas desde las cinco hasta las diez más o menos, hay bastantes traslados, sobre todo de los que siguen trabajando pero ya ve que desde el próximo lunes se va a suspender todo. Entonces ahí sí quién sabe cómo nos vaya”, comentaba Don Noé, conductor de Uber, aferrado a lo que aún tenía.  

El 23 de marzo arribó sin perdón y dos semanas después fue posible sentirse presidiario del silencio y de las calles dando paso poco a poco a una ciudad fantasma.  

Abril 22, 2020 

“Dejé de salir el primer mes porque sí me empezó a dar miedo a pesar de que la empresa nos daba recomendaciones sobre limpieza o medidas de protección para nosotros como choferes, como también para los usuarios. Pero la verdad quise protegerme en casa. Ayer apenas empecé a salir otra vez y de los diez pasajeros que se subieron, solo seis traían cubrebocas por lo menos. Nos han sugerido no tomar sus pedidos y cancelarlos, pero si no me arriesgo le pierdo mucho. Así que mejor de inmediato que los dejo, limpio el carro por dentro y por fuera y desinfecto mis manos.” Decía Juan Eduardo con miradas fugaces al retrovisor. 

Dos meses habían terminado, así como miles de paisanos que –en su mayoría escépticos- habían sido contagiados. Cuatro compañeros de Pedro han sido víctimas. Se protege con un plástico entre la parte trasera y delantera porque “los clientes a veces son muy irresponsables y no usan ni el cubrebocas o se molestan si les ofreces el gel para limpiarse las manos.” Guantes, gel anticabterial y careta que a veces parece sofocar mientras el sol avanza durante el día.  

“No tengo opción, es seguir y por lo menos juntar mil u ochocientos pesos al día. Mi esposa no quiere pero no tenemos por el momento otro ingreso, por lo menos ya se ve más movimiento, aunque deba ser al revés. Y con que trabaje unas seis horas al día, con eso ya lo saco.” 

Se perciben dos gotas en su frente, su mirada grita el hastío de portar la protección, no obstante, su fortaleza vence cualquier acción que lo tienten a bajar la guardia. Argumenta casi al finalizar el trayecto “termino con usted y me voy a comer. Por fortuna mi mujer y yo hicimos una casita de plástico con tubos pvc en donde, cuando llego, me rosea de “Lysol” y de cloro. He gastado como no se imagina en comprar todo, pero afortunadamente la empresa lo reembolsa y aún con eso, fíjese, tengo compañeros que me toman por exagerado y siguen sin creer.” Terminaba su último traslado del 14 de junio.  

Al inicio del mes de junio, la movilidad aumentó. El gobernador enfatiza a través de un comunicado poco efectivo “recordemos que para poder avanzar en el semáforo (epidemiológico) es necesario que disminuya el ritmo de contagios y el porcentaje de hospitalización. Si hoy empezamos a salir y a relajar medidas de aislamiento, veremos aumento de contagios.” 

Y así la eterna desestabilidad de nuestra sociedad

(Foto: Aranxa Solleiro) 

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