Ana Sofia Arzate Reyes*
De esos labios emanaba un dulce sabor, como néctar venenoso que se incrustaba en el corazón. Se inyectaba, automáticamente, en la cavidad estomacal, alimentando, dando fuerzas para después arrebatarlas y hacerlas desaparecer.
Entretenida en sus pensamientos, en dolor y la confusión, con la incertidumbre haciendo ebullición. Sin saber a dónde ir, comenzó a correr, corrió a los brazos que la sostuvieron: un agarre fuerte, denso, asfixiante.
En sus ojos había vida, amor, ternura y compasión. En sus palabras un fuego abrazador, en la brutal honestidad la insistencia por huir. Mientras reía, sus pasos apresurados la obligaron a caminar rápido, escapar tal vez.
Sin notarlo, él la quería.
La tarde se nubló en un santiamén, se puso tibia, ella titiritando de frío se dejó caer sobre él. Sin oponer resistencia, la sensación de probarla lo invadió, casi, por completo.
Él la extrañaba, ella sentía que en cualquier punto moriría, él comenzaba a estar, ella comenzando a dormitar y entre sueños una voz masculina susurraba:
- ‘Te amo’
*Estudiante de filosofía, titular del Colectivo Estudiantil Prometheus, escritora y líder política con una sólida formación en el pensamiento crítico y la acción social.
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Columnista: Colectivo Estudiantil |
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