Estoy en el centro de Toluca, dentro de su palacio municipal. Llego muy temprano. Me tocó, junto con el cronista de esta época, Alexander, poder escribir con gran afecto y respeto de estas mujeres en el homenaje en su día. Unas, muy jóvenes, recibieron una dignísima estatua de vidrio soplado, y pergamino. Otras más que quedarán gravadas en una placa de hierro forjado, que han trascendido, que fueron orientadoras, gestoras, inauguradoras, primerísimas en todo, en la historia de todo México.
A varias de ellas, me tocó tenerlas cerca, en la revista El Tintero de las Musas, --que dejé de hacer cuando cuatro de ellas trascendieron…--, sus pensamientos, hechos escritos para la eternidad. Y sus almas en esa peculiar revista ilustrada por Benito Nogueira.
Margarita García Luna Ortega; Carmen Rozensweig Valdés; Eva María Zuk; Rocío Alarcón; junto con geniales escritoras que gracias a Dios están más vivas que una premonición de buenos deseos para sus compañeras mujeres: Gloria Libién; Graciela Santana; Angélica Valero; y muchas otras tantas, que han hecho de este lugar maravilloso: Toluca la Bella, su lugar para permanecer.
Es un acto hecho por y para las mujeres. Y Celfa Vázquez, la directora del Instituto de las Mujeres en el municipio, es la que lo ha estructurado de cabo a rabo. Y sí, tuvo la ayuda de Justo Núñez, secretario del ayuntamiento, de Alex el Cronista y yo mera, que hace años he estado viendo cuestiones de mujer y género.
Y llegó la hora, empezó la sesión de Cabildo y se honró a muy pocas mujeres, todas ellas dignísimas. Sol Salgado Ambrós, fue una de ellas y también quien habló a nombre de todas. Yo la propuse, y ya estaba propuesta. Sus muchas amigas la quieren, pero la respetan más. El trabajo de ayudar a quien tiene a un hijo desaparecido y posee la suficiente fuerza todavía para ir a escarbar milímetro a milímetro la tierra --y si tienen suerte, encontrarlo, y ella acompañarlas, -- la hace no solo una guerrera dignísima, sino una heroína en este cuento de tragedias. De muy difícil vida. Fiscal especializada en materia de desaparición de personas.
Las que ya trascendieron, han sido: María Daría Guadalupe Olmedo y de la Lama: compositora y pianista. Carmen Rosenzweig Valdés: escritora. Adelina Zendejas Gómez: maestra, periodista. Remedios Albertina Ezeta Uribe: notaria, juez, diputada, abogada. Rosaura Hernández Rodríguez: historiadora. Margarita García Luna Ortega: cronista de Toluca, historiadora.
Y Ricardo Moreno, el presidente, tomó la palabra. Habló de nostalgia y de representación de quienes han sido baluartes en el salir adelante; en el no dejar nunca atrás lo que se puede alcanzar; el de la responsabilidad absoluta en días de miseria y llanto; el de dar la mano a quien más lo necesita; el de saber reconocer que existieron seres como Leona Vicario; Sor Juana y mil más, que establecieron los rumbos precisos por donde transitar en días de sol y también de polvo y viento.
Recordé con gran cariño a Mamá Mellos, esa enorme mujer que cuando llegué, hace casi ya 37 años, me fue a ver, me tomó de la mano y me prestó una casita que tenía en Paseo Tollocan, para que yo viviera con mi hijo. Fue siempre la mejor amiga de mi suegro el ministro de la Corte, Luis Felipe Canudas Orezza. La maravillosa y primera en todo Remedios Albertina Ezeta Uribe que fue junto con Gabriel Escobar, que ahora es el Decano de los notarios del Estado de México, a darme la mano. Gran mérito el haber sido la primera en todo: abogada; notaria; jueza y diputada federal. ¿De Toluca? Sí, de Toluca, pero en todo el país también.
Agradezco enormemente a Celfa Vázquez, la directora de Instituto de la Mujer de Toluca, este esplendido evento y que nos haya reconocido públicamente a Alexander y a mí por haber escrito de las mujeres trascendidas.
Y como después de la mitad de mi vida, he estado aquí mero en Toluca, y mi hijo también, pues de aquí somos y aquí nos quedamos. Somos, estamos y seremos. Como una pisca de sol, de polvo y viento y sueños de poeta…
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Columnista: Gilda Montaño |
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