“Los invito a que lo hagan por una semana, que cambiemos el rol que sean los que vengan a trabajar en casa, que lo hagan en casa para que vean cómo en casa no es pagado”.
Miguel García Conejo
A las 5: 30 de la mañana comienza la jornada laboral para Flor. Actividad que no cesa hasta que el reloj marca las 11: 30 de la noche cuando, podrá regresar a cama, y como ella dice: “cargará baterías”.
Flor Nayeli González, es trabajadora del hogar. En México, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, 2.5 millones de personas de 15 años o más se ocupan en el trabajo doméstico remunerado, lo que representa 4.5 por ciento del total de ocupados.
Labor que, dice ella, representa un esfuerzo físico constante que la mayoría de las veces es ignorado.
“No para uno aquí es de hacer un cuarto, hacer el otro, ir a hacer el baño salir, vamos a terminar la cocina, lo que haga falta y no para uno en todo el día, es una labor de ocho a las cuatro en donde no para uno, se tiene que hacer aquí y allá por acullá en todos lodos”
La cultura machista de nuestro país, en la que la labor de casa es invisibilizada y no se valora a la mujer que cuida el hogar, lamenta, genera que tampoco se reconozca a las trabajadoras que se entregan para dar estabilidad a los hogares.

“Ahorita, en el momento en el que estamos de pandemia, muchos hombres se quedaron sin trabajo, yo conozco a un muchacho que tuvo que venir a trabajar a una casa porque no tenía trabajo, es muy difícil sostener una casa si no hay trabajo yo les digo valoren porque piensan que el hacer el quehacer es normal o lo podemos hacer, es muy, muy pesado; muchos hombres no lo saben porque a veces no quieren ayudar a su pareja, no las quieren ayudar porque piensa que es de mujeres”
Este 30 de marzo, Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, no habrá reconocimientos. No habrá fiestas. No habrá palabras de agradecimiento, pese a ello, como cada día se entregaran para darles a las familias un hogar en orden porque solo aquellos que trabajan saben que no hay mayor paz que regresar a casa y encontrar una casa limpia.
“Yo las felicito y me felicito a mi porque somos mujeres, lo sabemos hacer; lo hacemos, nos cansamos, pero ahí estamos porque nadie nos felicita el día de mañana. Yo las felicito en nuestro día porque somos guerreras, somos luchonas, lo hacemos lo sabemos hacer y lo vamos a seguir haciendo y como no hay nadie que los valore, yo sí lo sé valorar, espero que ustedes también lo valoren. Al final de cuentas es para salir adelante y sacar adelante a nuestros hijos, sacar adelante a la familia”.
En su caso agradece que siempre le ha tocado trabajar con familias que valoran el esfuerzo y que la han hecho sentir un integrante más, en su caso con el único objetivo de poder sacar adelante a su familia donde ella y sus manos son el pilar que da fuerza.
“Valoren porque a los hombres ya cuando les hace falta la mujer es cuando ya lloran somos irremplazables (…) muchas gracias a las personas que me dan la oportunidad de trabajar aquí con ellas gracias” concluyó.

(Foto: Miguel García Conejo)
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