Aranxa Solleiro
Los dueños sobre caballos pura sangre arribaban con un porte magno como queriendo ver a los de abajo, todavía más en las pequeñas cavidades del subsuelo, las patas de sus percherones enlodaban aun más las botas de los caballerangos que daban la vida por la protección de los animales.
En la entrada los recibía ella, que de nombre seguramente era Juana, Petronila o Rosenda, en aquella época los nombres más comunes de mujeres se centraban en una repetición infinita de éstos. Apenas si saludaba el patrón con sus ojos azulados y un acento que, si se escuchaba detenidamente, irritaba.
Una casona de adornos excitantes, de ventanales dadores de un haz de rayos solares y de un fresco eterno por la anchura de sus pasillos, la convirtieron en uno de los edificios emblemáticos de la ciudad. La historia que sigue es sabida ya, el imperio español claudicó en el país. Los amigos impuestos de aquella mal-nombrada Madre Patria, se fueron despojando de sus propiedades, hasta que de pronto, el pueblo se quedó con las manos llenas pero con una sensación de vació.

Un siglo después, ingeniosas mentes decidieron adornar al lugar de vida, más que solo de muebles, la rebosaron de cuchicheos de visitantes que -en su mayoría- nacieron en la tierra con herencia choricera, de vientos intensificados que permitieron regresar la esencia que por siglos había quedado inmutada en las grietas.
La casona hoy persiste como un restaurante, estudio, café y centro de eventos autentico, no por dar una descripción convencional, sino por el amor que el equipo le inyecta. Se dice, que dentro del sitio se presentan historias legendarias, de las cuales solamente permean entre labios de intrusos, no obstante, saberlas podría convertirlas en un libro extraordinario.
Mauro González, Paco, Ricardo y Andrés, han formado Moradores con la intención de darle un espacio a la comunidad local a través de la creación culinaria y talento en diversas facetas (pintura, arquitectura, artesanía, entre otros). Es una plataforma para nuevos artistas, sin impedir que busquen un campo de oportunidad sin la necesidad de desplazarse de su lugar de residencia.

Un punto idóneo para descentralizar el arte y la cultura, que tanto ha perpetrado la identidad de la sociedad por reducir espacios de exposición a la creatividad. En sus salones, se permite la impartición de talleres, de eventos culturales y exposición de galerías, no obstante, la pandemia, ha afectado la producción de eventos y reuniones que los ha llevado a mejorar aún más su servicio para que no se difumine la luminosidad del sitio.
El equipo se conforma de jóvenes entre 30 a 20 años, potenciando la riqueza de ideas dichosas de ser recién nacidas.
Moradores, se encuentra en un edificio que frente a él es acompañado por las instalaciones de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal para Profesores ubicada en Avenida Independencia Oriente, misma que ha sido considerada por el INAH como Patrimonio de la Nación e inscrita a la lista de Monumentos de México, lo cual permite -de inmediato- despojar la sensación de hastío y la erradicación de un pensamiento pueril sobre Toluca y su interminable gris.

(Foto: Cortesía)
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