27/Feb/2024
Portal, Diario del Estado de México

Gota a Gota

Fecha de publicación:

La joya

Augusto Isla

Un amigo me ha recomendado que tenga más cuidado en los remates de mi columna, refiriéndose a la cita de “Nazarín”, que probablemente nada dice a los jóvenes esa película de Luis Buñuel, filmada en 1958. Pero si algún joven lector tuviese la curiosidad de investigar, descubriría que esa obra del genio aragonés es mucho más que una antigualla: es una joya, una película sin edad, como me comenta otro amigo. Como “Ciudadano Kane” de Wells o “Fresas salvajes” de Bergman. “Nazarín” ocupa el sexto lugar dentro de las cien mejores películas mexicanas, en una encuesta publicada no hace mucho por la revista “Somos”. Amén de haber sido premiada en Cannes en 1959, es una de las obras predilectas de Don Luis. “Nazarín” es la recreación fílmica de la novela de Benito Pérez Galdós (1843-1920). Y nos cuenta la historia de Nazario, un sacerdote católico envuelto en un conflicto en la religión y el humanismo, una criatura a quien atormentan las vacilaciones de su fe, por momentos más creyente en el ser humano que el mismo Dios, un hombre acosado por la idea de una caridad inoperante e inútil, que bien observa las dificultades de una auténtica praxis cristiana, enemigo también de fariseísmo de muchos cristianos apegados a las modalidades institucionales. Y sin embargo, el padre Nazario nunca se derrumba, camina por los senderos polvorientos en pos de Dios, en compañía de esas mujeres, Andara y Beatriz, que ven en él un ser milagroso por haber sanado a una niña, aunque el cura sabe que no ha sido así.

Todas las obsesiones buñuelianas fluyen en esta narrativa tan compleja como profunda. Amarga y lúcida. Como otras obras suyas: “Viridiana”, “El ángel exterminador”… Y por supuesto “Los olvidados”.

¿Descuido pues? Una cita culta sí. Y un homenaje a Pérez Galdós, cuyo centenario de su fallecimiento conmemoramos en este fatídico 2020. Merecidísimo por demás para ese escritor que con su narrativa y dramaturgia iluminaba todas las mañanas que, lápiz en mano, cubría, infatigable, páginas y páginas de sus cuadernos. ¿Benito o Bendito? Recordemos hoy a este peninsular que aportó tanto a las letras hispanas. Y también regalo para el cine. Pues quién puede olvidar “Doña Perfecta” (1950) del talentoso Alejandro Galindo con la hermosa Dolores del Río, “Tristana” del propio Buñuel, y otras muchas.

El hispano vive en las letras y en el cine y en los escenarios. Es una presencia poderosa e irrenunciable.

Tags: en Opinión
Noticias Relacionadas

Ecofeminismo y crítica a la modernidad

28/04/2022

28/04/2022

Claudia Elisa y Gabriela Alejandra López Miranda Fundadoras del Círculo Feminista Alaíde Foppa Solemos pensar que el ecofeminismo, con su...

Derecho de Picaporte

12/06/2020

12/06/2020

Alfonso Godínez Mendiola El líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ahora en su calidad del presidente de la COPPPAL, se...

La voz poética

26/08/2021

26/08/2021

CALIDAS SINFONÍAS ®  Daniel Cortez  Me encuentro en copas incandescentes de una inolvidable compañía, notas de canciones, nostalgia en letras y un silbido armonizando el recuerdo. Fui...

Derecho de Picaporte

23/10/2019

23/10/2019

La señora del Moral Vela, que antier mintió y ofendió la inteligencia de los militantes al decir que es tan democrático...

Derecho de Picaporte

23/05/2022

23/05/2022

Alfonso Godínez Mendiola  El “Akitoi” de Higinio Martínez a AMLO.   Alfonso Navarrete Prida, ¿caballo negro?  Represión del delmacismo, el nuevo...