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El meteorito que cayó a mediados de febrero sobre la región rusa de Cheliábinsk en los Urales contiene en su mayor parte minerales de silicatos como el olivino y el ortopiroxeno, informaron geólogos rusos en un comunicado.
Los fragmentos, también incluían sulfuro de hierro y níquel, y, en menor medida, cromo, clinopiroxeno y plagioclasas. Los análisis fueron realizados por especialistas del Instituto de Geología y Mineralogía del departamento siberiano de la Academia de Ciencias de Rusia.
Según la nota oficial, el estudio de los meteoritos es crucial para la reconstrucción de las etapas iniciales del sistema solar, ya que esos cuerpos astrales incluyen los componentes a partir de los que fueron creados originalmente los planetas; agregan que este ha sido el mayor cuerpo que ha caído sobre la Tierra desde 1908.
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(Foto: Svetlana Korzhova)























