Agencias
La reivindicación histórica de los pueblos indios que habitaron las planicies del noreste de México y el oeste del actual territorio de Texas (EUA), cuya presencia tuvo un gran impacto económico y social en la población fronteriza de la primera mitad del siglo XIX, es la premisa de la más reciente obra del historiador Cuauhtémoc Velasco Ávila: La frontera étnica en el noreste mexicano. Los comanches entre 1800-1841.
Los comanches son ambulantes, viven en casas móviles hechas de pieles de cíbolos. Los terrenos son feraces, de abundantes pastos y muchas fuentes de agua dulce; como otros muchos salvajes, por instinto aprenden a manejar las armas desde su infancia, son diestros para montar a caballo, usan fusil, lanza y flecha. Adquieren con la caza y vida ambulante una agilidad y resistencia al sufrimiento admirable. Sostuvieron la guerra sin más táctica que la que les enseñó la naturaleza. Así son descritos en uno de los documentos históricos contenidos y revisados en este libro que se presentará el jueves 7 de marzo en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) a las 19:00 horas. El objetivo principal de la obra es “ligar la situación fronteriza con la confrontación étnica del grupo que se mantuvo más integrado en esa época: los comanches”, señaló Velasco Ávila, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A la terminación de la guerra con México, los estadounidenses siguieron avanzando sobre el territorio indio, empujando a los comanches a una reservación, primero, dentro de Texas y, después de la Guerra de Secesión (1861 a 1865), a Oklahoma. Tal hecho, señaló Cuauhtémoc Velasco, es muy interesante porque pareciera que la historia de los texanos se delimita en la presencia de los rangers y rancheros, se hace poca referencia a los pueblos indios que ocupaban originalmente ese territorio, incluyendo los comanches.
(Foto: INAH)
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