Luis Manuel Jaramillo
Inició una edición más de la llamada Serie Mundial de Beisbol. Un deporte que en México tiene pocos adeptos debido a la poca o nula difusión que los medios le dan. La razón de esto es muy simple, el deporte no tiene una duración concreta, puede durar mínimo dos horas o alargarse hasta cuatro o cinco si así lo requiere.
En México los medios y sobre toda la televisión quien es la promotora de todo lo que la gente termina por aceptar, no puede transmitir porque trastorna el resto de la programación debido a la incierta duración de los partidos.
En Estados Unidos, donde la gente tiene otro nivel de vida, donde puede pasar varias horas sentado en los parque sin preocuparse de otra cosa que no sea disfrutar de su deporte favorito, estos enfrentamiento de otoño entre el campeón de la Liga Nacional y la Liga Americana, son largamente esperados.
Y es que el beisbol le permite a uno un doble disfrute. La observancia y la plática. Es un deporte que nos da tiempo de platicar con el amigo o con quien esta cerca de uno, sin perderse una sola de las acciones que sucede en el diamante.
Es un deporte donde la memoria no nos puede traicionar gracias a los buenos oficios de un inglés llamado Henry Chadwick que invento el Box Score, esa hoja donde se anota todo lo que acontece en un juego y que se puede guardar por años, sin tener que recurrir a los videos si se tiene alguna duda.
El beisbol es un deporte que ha sufrido menos cambios en su idea original, quizá los bates, la vestimenta, pero las reglas siguen siendo las mismas y por ello la gente lo sigue disfrutando como desde hace muchos años.
Tigres y Gigantes llegaron a la final al coronarse en sus respectivas ligas y como esta estipulado desde el 2003, la liga que gane el juego de estrellas será donde inicie la Serie Mundial, ésta arranco en San Francisco y es al que gane cuatro de siete juegos, así que como diría Yogi Berra: “Esto no termina hasta que acaba”.





















