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La preocupación excesiva por comer “de manera saludable” puede convertirse en un grave trastorno alimenticio llamado Ortorexia, en el que se tiende a eliminar diversos nutrientes, al grado de padecer un problema de desnutrición, con consecuencias desfavorables.
Graciela Espirito Alarcón, especialista del Centro de Medicina Alternativa, explicó que “sus consecuencias persisten al obsesionarse por consumir lo que creen saludable, se preocupan exageradamente por la ‘calidad’ de los alimentos, a diferencia de la cantidad y el placer por disfrutarlos”. Los afectados muestran signos de ansiedad u “obsesión por una buena alimentación”, destinan más tiempo del necesario para decidir qué comer, pues buscan sólo alimentos orgánicos, libres de conservadores y colorantes artificiales. Las consecuencias, refirió, podrían ser severas porque dejan de consumir alimentos que consideran poco saludables, descartando ciertos contenidos nutrimentales que son importantes, llegando a padecer desnutrición, incluso fallecer. Suelen bajar de peso, debido a la falta de nutrientes, y consiguen alterar los procesos biológicos; mientras que las grasas y el colesterol desisten de cumplir su función dentro del organismo; “El colesterol ayuda a sintetizar o fabricar algunas hormonas sexuales, es necesario para la digestión de las grasas e interviene en la formación de ácidos biliares y vitamina D, además favorece en el buen funcionamiento del hígado”. De igual manera resultan indispensables las grasas y los carbohidratos al ser fuentes de energía para mantener el cuerpo activo.
Detalló que se debe “disminuir” el consumo de carbohidratos y optar por consumir frutas y verduras, que proporcionan vitaminas y minerales; así como grasas de buena calidad, como aceites de tipo vegetal que se obtienen de algunas semillas o plantas (olivo, aguacate, almendras y nueces) además de alimentos ricos en omegas.
(Foto: Agencia ID)


























