Agencias
A pesar del gran avance de la epigrafía Maya, desde mediados de siglo XX el estudio de los calendarios se quedó rezagado, en razón de que los investigadores concentraron su atención en el conocimiento de las genealogías, por lo que ahora es necesario volver la mirada hacia documentos cronológicos para reconstruir el pensamiento de esta antigua civilización con relación al tiempo.
Así lo señaló el arqueólogo Alfredo Barrera Rubio, al anunciar la realización del simposio “El tiempo en el pensamiento Maya”, que organiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), a través de su delegación en Yucatán, a desarrollarse el 27 y 28 de septiembre, en el salón Ek Balam del Centro de Convenciones Siglo XXI de la ciudad de Mérida. Barrera Rubio, especialista del Centro INAH-Yucatán y coordinador del simposio, destacó la importancia de retomar el estudio de los calendarios mayas, que tuvo su auge en la segunda mitad del siglo pasado, con investigadores como el británico Erick Thompson, quien consideraban que esta antigua civilización tenía una obsesión por el tiempo, estudiando las inscripciones con una interpretación calendárica. Sin embargo, a raíz de la contribución del epigrafista ruso Yuri Knorosov, en el desciframiento de la escritura maya, y que tardó en ser aceptada por la oposición que tuvo de Thompson, surgieron una serie de interpretaciones históricas, genealógicas, de alianzas, de dinastías, etcétera, que llegan hasta nuestros días, y que relegaron los estudios sobre los sistemas del conteo del tiempo de esta cultura.
El investigador del INAH añadió que el estudio de los calendarios permite ubicar adecuadamente el pensamiento maya en relación al tiempo, desde un punto de vista científico, académico y antropológico.
(Foto: INAH)
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