Redacción
La personalidad animal se construye como un acto de supervivencia, a partir de conductas consistentes a través del tiempo y bajo diferentes circunstancias, indicaron investigadores de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México, quienes realizan estudios sobre este tema en un grupo de peces cebra.
Rubén Axel Heredia Morales, Oswaldo Hernández Gallegos, Gisela Granados González y María de Lourdes Ruiz Gómez refirieron las tres diferentes personalidades de este organismo acuático. Detallaron que aquellos con un parámetro de “intrépido a tímido” y sometidos a dos temperaturas, con respecto a sus necesidades básicas -baja (23ºC) y alta (32ºC)-, tuvieron reacciones diversas que fueron registradas durante un periodo de tres semana.
Los resultados sugirieren, según los especialistas, que el comportamiento presentado afectó el crecimiento de los peces e incrementó el número de interacciones sociales entre ellos; sin embargo, los peces cebra con mejor estabilidad física fueron aquellos “moderados” o de personalidad intermedia. “Se observó que sólo los individuos de personalidad intermedia ganaron peso durante el periodo experimental, especialmente a altas temperaturas, mientras que los individuos intrépidos perdieron más peso, independientemente de la temperatura”, explicaron. Ante tal panorama, los académicos universitarios reconocieron a la personalidad animal como una capacidad de estos peces para sobrevivir, pues no necesariamente todos actúan de igual forma, es decir, el aspecto social se modifica al incrementarse las interacciones entre los organismos.
En este sentido, la importancia de las investigaciones sobre este tema radica en contar con elementos suficientes para entender y analizar el comportamiento de las especies y organismos vivos ante los cambios climáticos; los resultados coadyuvan con la generación de estrategias de conservación de ecosistemas, puntualizaron los investigadores de la UAEM.
(Foto: Marrabbio2)


























