Agencias
Gerardo Huitrón Bravo, coordinador del Centro de Investigación en Ciencias Médicas de la Universidad Autónoma del Estado de México (CICMED), manifestó que los cambios socioculturales, demográficos y económicos han tenido influencia en la estructura y funcionamiento familiar; han generado modificaciones en los patrones de morbilidad y mortalidad entre los adolescentes, en la década reciente.
Huitrón Bravo en colaboración con especialistas de la Universidad de Ciencias de la Educación y la Pontificia Universidad Católica de Chile realizaron un estudio comparativo sobre las principales conductas de riesgo entre jóvenes mexicanos y chilenos, sostuvo que la estructura parental impacta de manera directa en el desarrollo de los jóvenes, sobre todo en lo que se refiere a la toma de decisiones.
Por ejemplo, explicó, la posibilidad de tener relaciones sexuales a más temprana edad es más frecuente entre aquellos jóvenes que forman parte de familias disfuncionales. Sobre este tema, indicó que el estudio realizado reveló que 50 por ciento de los varones y 40 por ciento de las mujeres adolescentes, con entre 10 y 20 años, que perciben a sus familias como disfuncionales, tienen relaciones sexuales a más temprana edad.
Esta situación, dijo, es preocupante, debido a que en esta etapa la identidad personal apenas está en proceso de conformación e, incluso, el desarrollo físico aún está incompleto. Respecto a las principales problemáticas de salud que presentan los adolescentes mexicanos y chilenos, el investigador de la Máxima Casa de Estudios mexiquense resaltó que la incidencia de diversas patologías es consecuencia de conductas de riesgo, como el consumo de sustancias ilícitas, sedentarismo, malos hábitos de alimentación e inicio temprano de la actividad sexual. Dichas conductas, advirtió, traen consigo enfermedades metabólicas, de transmisión sexual, accidentes de tránsito, depresión y suicidio.
Con respecto al consumo de sustancias lícitas entre este grupo etario, manifestó que 57.5 por ciento de los adolescentes chilenos y 38.7 por ciento de los mexicanos consumen tabaco; la ingesta de alcohol se colocó en 64.3 y 54.1 puntos porcentuales, mientras que el consumo de sustancias ilícitas arrojó que la utilización es mayor entre adolescentes chilenos, con 24.1 por ciento, que entre los mexicanos, con 4.8.
En este contexto, Huitrón Bravo indicó a la par de vigorizar el núcleo familiar, a partir del fortalecimiento de valores, también deben diseñarse políticas públicas donde la prevención sea una herramienta prioritaria y no sólo sean establecidos mecanismos de atención cuando la problemática es un hecho.
(Foto: Agencia Cuartoscuro).



























