Agencias
El candidato de la izquierda a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, adelantó que, de ganar las elecciones el 1 de julio, encabezará una guerra, pero contra la corrupción.
Además, afirmó que el PRI no va a ganar, por lo que tampoco Enrique Peña Nieto podrá poner a Elba Esther Gordillo al frente de la Secretaría Educación Pública (SEP).
Aseguró que tiene la “autoridad moral” y las “ganas” para enfrentar una lucha contra la corrupción, y que no le va a temblar la mano.
“Ésta sí va a ser una guerra, pero contra la corrupción, porque eso es lo que está destruyendo el país”, aseveró en un mitin en esta localidad.
Más tarde, en un acto masivo en Tejupilco, aseguró que el PRI no ganará el 1 de julio. Aún así, adelantó en tono de broma a quiénes habría designado el priísta en algunos cargos.
En tono irónico, indicó que Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas que es investigado en Estados Unidos por “lavado” de dinero, sería puesto en la Secretaría de Desarrollo Económico (sic). En la Contraloría (sic), pondría a Arturo Montiel, ex gobernador del Estado de México.
La presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, estaría al frente de la SEP. En tanto que el ex gobernador de Puebla, Mario Marín, sería designado secretario de Desarrollo Social, afirmó.
Ironizó que el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, sería nombrado secretario de Hacienda, porque “maneja muy bien” todo lo que tiene que ver con la deuda pública. Y el ex presidente Carlos Salinas de Gortari sería “el asesor general, el poder detrás del trono, el titiritero”.
López Obrador dijo que él va a nombrar a gente como Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, como titular de la SEP, y a Elena Poniatowska, como secretaria de Cultura, por lo que pidió comparar proyectos y cuadros que se sumarán a los virtuales gabinetes.
El aspirante se iba a referir a la “mafia” del poder, pero corrigió y eligió un tono conciliador: los llamó “elite”.
Por la mañana, en su conferencia de prensa, consideró “ejemplar” el movimiento de los jóvenes en pro de un voto informado. Pidió a los actores políticos y sociales “no inmiscuirse” en el movimiento y se comprometió a no ser “oportunista” respecto a él.


























