Agencia ID
Como se sabe, el alto consumo en azúcar puede derivar en daños a la salud, como sobrepeso, obesidad y diabetes. A pesar de ese concepto, es común que cuando un niño llora, lo más fácil es que la mamá le dé un dulce para calmarlo; cuando sea adulto va a seguir buscando el mismo estímulo que le produzca placer, explicó Mauricio Moraira Beltrán, internista y educador en diabetes.
En el cerebro existe una zona llamada sistema límbico que está ligada a satisfactores como comida, sexo o hacer compras, entre otros; esta región se altera al consumir alguna sustancia estimulante (alcohol o tabaco, por mencionar algunas) y cuando no se encuentra saciada desencadena ansiedad, explicó el especialista.
“Se ha visto que el consumo de azúcar disminuye esta sensación de ansiedad cuando es ingerida. A esto se le conoce como un refuerzo positivo, es decir, que el cerebro va a repetir las sensaciones que le producen placer”, señaló.
Moraira Beltrán mencionó también que refresco, dulces, jugos de lata y el pan blanco son de los alimentos más “adictivos”, ya que el endulzante entra rápidamente al organismo y no requiere un proceso de digestión muy largo, de manera que en cuanto llega al estomago se empieza a adsorber en la sangre y da respuesta inmediata al sistema nervioso central.
Pero también en el cerebro existe una zona llamada corteza prefrontal, región involucrada con la toma de decisiones que permite analizar qué va a pasar si sólo se actúa impulsivamente, comentó.
Sin embargo, muchas personas no refuerzan esta zona, ya que actúan de manera impulsiva y consumen azúcares o grasas sin razonar que esto puede dañar su salud en un futuro y tener problemas de sobrepeso, obesidad o diabetes.
Moraira Beltrán destacó que en el caso de una persona con diabetes, cuando se diagnostica la enfermedad se deben restringir los azúcares y no eliminarlos por completo, pues la falta de esas sustancias puede provocar irritación y ansiedad en el paciente.





















