Agencias
Pasada una hora de haber concluido el primer debate presidencial, la gente que había visto por medio de pantallas gigantes instaladas en las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, el debate que inició justo a las 20.00 horas del domingo 6 de mayo; estaba a la espera de su candidato.
Minutos antes de las 23.00 horas, ya se anunciaba por el sonido local del Auditorio Plutarco Elías Calles que el candidato Enrique Peña Nieto estaba por arribar al recinto y las vivas y porras comenzaron a aparecer.
Posterior al debate, cuestionado sobre quién había resultado vencedor en el mismo, el aspirante presidencial señaló que la definición de quien ganó, lo decidirá la población.
El lugar parecía insuficiente para los invitados de la noche. Afuera, en casi todas las esquinas que separaban al World Trade Center (lugar del debate), del edificio de Insurgentes Norte del PRI; se habían instalado grupos de militantes que portaban banderas en color rojo, verde y blanco y con consignas de ¡Peña! ¡Peña!
Justo a las once con cuatro minutos llegó el aspirante presidencial al recinto. De la mano de su esposa, Angélica Rivera; los dos vestían de negro, Peña Nieto no se había cambiado la vestimenta del debate y conservaba su corbata roja de líneas blancas; su compañera sentimental empató con él con el color de su vestido. En primera fila también se encontraban los otros miembros de la familia Peña Rivera, sus hijas y las hermanas del priista.
Así, de la mano de su esposa subió el candidato al escenario, levantó los brazos en señal de victoria y luego bajó a acompañar a Rivera a las primeras filas, allí aprovechó para saludar de beso a sus hijas y a escuchar los consejos y felicitaciones que Beatriz Paredes, candidata a Jefa de Gobierno del Distrito Federal, le diera.
Al momento de tomar la palabra, las porras presentes le impedían iniciar su mensaje; la lucha de porras del Frente Juvenil Revolucionario contra las del PRI del Estado de México no le permitían comenzar a Peña Nieto, quien les pidió que lo dejaran expresarse.
Al fin a las once con trece minutos pudo iniciar su mensaje el candidato. Comenzó agradeciendo a los militantes su apoyo para después expresar que no podían confiarse. Más adelante en su discurso, llamó a sus seguidores priistas a mantener la definición y a partir de las propuestas que ha planteado a lo largo de su campaña, los exhortó a continuar en la lucha y tocar las puertas para ganar las elecciones el 1 de julio.
Agregó que aún falta camino por andar, pero que la fuerza de la organización es mayor a la de sus contrincantes. Antes de finalizar su intervención de escasos cinco minutos, el grito de “Enrique, Enrique”, lo interrumpió nuevamente.
Finalmente, Peña Nieto aseguró que se presentará en el segundo debate organizado por el IFE y que tendrá verificativo en Guadalajara en el mes de junio, para finalizar con un: “Vamos por la victoria”.
A las once con 20 minutos bajó del escenario, saludó, se dejó arropar por los suyos, se tomó fotos y la sonrisa de su rostro, nunca desapareció.
Para este lunes 7 de mayo, el candidato presidencial del PRI tendrá una agenda privada para continuar con actividades en la Ciudad de México para posteriormente viajar a la ciudad de San Luis Potosí el próximo martes 8 de mayo.


























