Agencias
Federico Guzmán Tamayo, comisionado del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de México y Municipios (Infoem), mencionó que el riesgo de ser discriminados no se agota en el color de la piel o en alguna capacidad diferente: también se encuentra latente si no se protegen los datos personales, pues existe información sensible que, frecuentemente, se da a conocer sin reflexionar sobre las consecuencias, aseguró
Guzmán Tamayo, precisó hacer públicos los datos personales y sensibles, sin conocimiento claro sobre su uso y finalidad, expone a sus titulares a diversas manifestaciones de discriminación
Asimismo, el comisionado señaló que, en la actualidad, los particulares acostumbran contestar cuestionarios vía telefónica o escrita, en supermercados, plazas públicas y, sobre todo, en internet.
Los usuarios proporcionan datos personales y sensibles acerca de su preferencia religiosa, sexual o política, que pueden vulnerar sus derechos y exponerlos a diversas manifestaciones de discriminación.
“Salvo que lo consienta expresamente, ninguna persona está obligada a proveer su información personal o sensible; es decir, aquélla que afecta su esfera más íntima o que revela aspectos como su origen étnico o racial; su estado general de salud o perfil genético; sus creencias religiosas, morales o filosóficas; su afiliación sindical; sus opiniones políticas o su preferencia sexual”.
Dichos datos, refirió Guzmán Tamayo, guardan una íntima conexión con la persona; por ello, las leyes establecen un régimen especial para su tratamiento, con el fin de darles mayor protección y, así, garantizar la libertad y la seguridad del titular de esa información.
“La protección de los datos personales es, también, un derecho humano y, por lo tanto, universal. Por esta razón, los datos personales sensibles sólo podrán ser objeto de tratamiento cuando así lo disponga una norma, pero con rango de ley, y cuando, además, el titular de los datos lo consienta de forma expresa”, apuntó.
Guzmán Tamayo agregó que los hábitos sexuales e, incluso, el ADN, pertenecen a la esfera de los datos sensibles, ya que se trata de información que, al hacerse pública, afecta la intimidad individual, porque su uso indebido conlleva diversos tipos de discriminación, como la negativa para obtener un empleo o el rechazo social, entre otros aspectos.
Es por ello que exhortó a los mexiquenses a proteger sus datos personales y sensibles ante cualquier circunstancia cotidiana, con el objetivo de evitar su entrega, de manera discrecional, a terceras personas, sin que se tenga conocimiento claro sobre su uso y finalidad.






















