(Por: Felipe González)
Transcurrieron ya los primeros 15 días de las campañas electorales.
Un tercio del plazo que partidos y candidatos tienen para convencer a los electores indecisos de votar a favor de su opción político-electoral.
Pero después del primer tercio, las campañas no levantan. No han conseguido captar la atención de los ciudadanos, que en un alto porcentaje —dos de cada tres según las encuestas de la semana pasada— no tienen el menor interés por Eruviel Ávila, Luis Felipe Bravo o Alejandro Encinas.
A pesar del bombardeo de anuncios en radio y televisión, las carteleras, vallas y autobuses, el tema de conversación para ciudadano común y corriente es el clima, El Chicharito Hernández, Sinha, la inseguridad o cómo llegar a la próxima quincena.
Los estrategas, asesores e ideólogos de los partidos están en deuda, sobre todo porque se trata de una campaña a la que le resta un mes.
Desde luego, el mayor beneficiario de esta condición es el PRI y su candidato Eruviel Ávila Villegas. Es el que va adelante en las encuestas y el que tiene la capacidad de movilización para que la participación ciudadana supere el 50 por ciento de la lista nominal de electores.
Sin importar el desinterés por el proceso electoral, a Ávila Villegas le favorece que los ciudadanos interesados en la elección den por hecho que ocupará el Poder Ejecutivo estatal.

