(Por: Miguel García Conejo)
Ropa blanca, gorras, protectores solares, y una buena dotación de agua era el itinerario que tenía listo desde temprana hora la familia Sánchez, residente de Toluca, que hoy luego de pensarlo por mucho tiempo decidieron pasar el día de asueto cargando energía en una de las zonas arqueológicas del estado de México.
Doña Hortensia de 57 años apresura a sus hijos, sus comadres le han asegurado que no hay mejor forma de cargarse de energía y ella quiere comprobarlo, frente a su deseo está el desánimo de su esposo Rubén que piensa que la mejor forma de pasar su día de descanso, no es ir a hacer bola a las pirámides sino descansar en casa mientras limpia las bujías de su auto. Pese al desgano generalizado de su familia a regañadientes termina llevándolos a un día que quiere se convierta en un buen recuerdo para todos.
El escenario, para su desgracia, es completamente diferente a lo que se imaginaban, largas filas de autos para ingresar, tráfico en calles aledañas, ningún sitio para estacionar sus vehículos, y la presencia incesante de vendedores ambulantes.
Este cuadro no los desanima y después de pasar más de una hora buscando donde estacionar su vehículo deciden caminar para ir al encuentro de la energía; sin embargo las cosas no cambian del todo; las largas filas de vehículos se han transformado en cuerpos humanos que avanzan a paso lento en una interminable fila para acceder a la parte superior de una pirámide.
Pagan una entrada, la cual no estaba en su presupuesto (ellos seguían pensando que las pirámides eran de todos), ya para entonces su suministro del sagrado líquido se ha agotado por la espera por acceder a la cúspide, compran una botella de agua a precio de barril de petróleo crudo, los vendedores ambulantes saben brindarle la mano a una caído, pese a lo complicado del ambiente y al incesante calor el ánimo no disminuye.
Comienzan el lento ascenso a la pirámide del Sol, el escenario es único y la belleza de la ciudad les dibuja una sonrisa, la cual se desaparece cuando recuerdan que han olvidado el bloqueador de sol en la guatera del auto.
Al llegar, uno de los trabajadores les señala el sitio que menos esperaban ver, el descenso. El tiempo de permanencia de un grupo que asciende no supera los cinco minutos, se debe cargar energ´ía de forma fast track .
Luego de bajar deciden emprender el triste regreso, cansados con menos dinero con el que llegaron, se sientan terriblemente cansados a esperar el regreso, comprobando que la idea de cargar energía ha sido un cruel engaño.



























Jajaja me ha pasado eso de la carga de energía es una jalada namás va uno a quemarse y agarrar una buena insolacion
el cargarte d energia no sinifica energia fisica
ademas el proceso es mas conplejo
e
s algo q tienes q consultar con un esperto en el tema vbvbvvb