Agencias
Hosni Mubarak renunció hoy como presidente de Egipto después de 30 años en el cargo, pasando el poder a las fuerzas armadas y cediendo a la incesante presión popular luego de que su apoyo militar se evaporó.
El vicepresidente Omar Suleiman dijo que un consejo militar se hará cargo de los asuntos de la nación más poblada del mundo árabe tras 18 días de inéditas manifestaciones que sacudieron a Egipto y salpicaron a otros países de Oriente Medio.
Elecciones presidenciales libres y justas fueron prometidas para septiembre.
Un orador hizo el anuncio en la plaza Tahrir de El Cairo, donde cientos de miles de personas rompieron en lágrimas, celebraron y se abrazaron unos a otros cantando: “El pueblo ha derrocado al régimen”. Otros gritaban: “Allahu Akbar (Dios es grande)”.
La caída de Mubarak, de 82 años, después de 18 días de protestas masivas sin precedentes contra su Gobierno, fue un momento de victoria para el poder del pueblo y es probable que sacuda a autócratas a través del mundo árabe y otros países.





















