(Por: Alfredo Albíter Sánchez)
Todos somos iguales, no debe existir diferencia alguna. Bueno esto en la teoría porque en la práctica, ya lo dijo aquél, unos somos más iguales que otros y eso se ve y se siente. ¿A qué me refiero?, a una experiencia vivida y cuyo final me llevo a hacer un estudio, no sé si profundo, pero si serio. Resulta pues que en algunas calles de Toluca, se está realizándola operación grúa o un programa similar; el chiste es evitar que la raza se estacione en lugares prohibidos, o en doble o triple fila, vamos que se provoquen congestionamientos viales. “Tons” para ello, grúas van y vienen remolcando los autos de aquellos conductores que decidieron no hacer caso de los “discos” de no estacionarse o que les valió un soberano cacahuate afectar a terceros, cuartos y demás. Uno de esos irresponsables del “nada más un minuto y me muevo” fue este alado. Adelante había, si no mal recuerdo tres autos más e igual número hacia atrás. Buenas tardes caballero, escuche la voz de un oficial. Buena tarde, respondí. Por favor mueva su vehículo aquí está prohibido estacionarse. Cumplí lo pedido. Sin embargo como, justamente en ese lugar había quedado de ver a la Jefa del Estado Mayor de esta columna, me regresé caminando para esperarla. El mismo trató recibieron otros automovilistas, sólo que uno de ellos se aventó a decir. Pues está bien me muevo, pero ante mueva a los diez que están delante de mí y la decena que está atrás de mi carro. ¡Viva México!. Por supuesto a estas altura no pensé, ni por equivocación en moverme del lugar hasta que concluyera el episodio. Cómo usted quiera dijo el uniformado y siguió con la labor de invitar a los otros conductores a que movieran su unidad, bueno a quienes estaban pues. Dónde vas a creer que el amigo este que se había puesto al brinco con que movieran a los otros autos, todo gallito y con el supuesto triunfo en la mano se bajó de la nave para dirigirse a quién sabe dónde. Otros hicieron caso del señor autoridad y fue así que el carro de este pasadito de lanza se quedó sólo. Permíteme lectora lector queridos hacer una pausa para comentarte que la bravuconada al elemento la vimos por lo menos tres personas más. Bueno, pues no te hago el cuento largo en menos de lo que canta un alado el carro quedó sólo, sólo, en menos de cinco segundos llegó una grúa, levantó el automotor y “ahí nos vemos cocodrilo, tu, tu turu”, te llamabas. Lo reconozco, fue el morbo lo que me hizo permanecer en ese lugar, nada más para ver la cara de diarrea que pondría aquel al no ver su automóvil. Así fue, perdón, pero creo que hasta mejor de lo que había pensado. Como loco pasó en tres segundos de un estado de ánimo a otro, y a otro y a otro. Hasta que posó sus brillantes y encendidos ojos en un elementos policiaco. En tres patadas llegó hasta dónde se encontraba y le pidió, le suplicó ayuda pues le había “volado” su auto. Le explicó que no, no había ocurrido eso, sino que le grúa se lo había llevado por estacionarse en lugar prohibido, “ahí está el disco”, le señaló. Pero es que nada más fue un minuto el que baje, fui a comprar unas conchas. Pues si mi joven, fue la respuesta, pero de minuto en minutos de junta una hora y al final de cuentas tenemos unos congestionamientos viales que Dios guarde la hora. Oiga es que no es justo, dijo el ex chofer y ahora neo peaton, hace unos minutos estaba mi carro aquí y ahora que regresó ya se lo llevó la grúa, pues sí, pero es que además se estacionó en un lugar prohibido, abajo del disco de no estacionarse y le pintó un violín a elemento que le pidió se moviera, o sea, como. Pues bueno, entonces sí para todos es igual, entonces mueva a todos estos vehículos o métales grúa, mínimo quíteles una placa, digo si todos somos iguales, pues es momento de cumplir. Pues sólo que sea mañana joven, fue la respuesta, porque de las 20 a las 05 horas de la mañana está permitido el aparcamiento en este lugar, así es que se la debo para la próxima. Justicia divina. Cierro pico. Ven y Ve. Mi correo es: loviparo2002@yahoo.com.mx.